El enemigo silencioso de las águilas calvas deja cifras alarmantes

Las águilas son aves que se alimentan principalmente de peces; sin embargo, pueden ser carroñeras, sobretodo en temporadas de invierno en que la pesca se hace más difícil para ellas. Pero alimentarse de animales muertos está poniendo su vida en riesgo, pues muchas de las presas que consiguen son animales que han perdido la vida en manos de cazadores.

Las consecuencias son impresionantes.


Esto no debería representar ningún problema para las águilas, pero los cazadores utilizan balas de plomo. El plomo contamina el organismo de estas aves trayendo como consecuencia problemas de salud devastadores.

Lynn Tompkins, de Blue Mountain Wildlife Rehabilitation and Education Center, dice que, “el plomo afecta su sistema nervioso y su capacidad motora, les cuesta respirar y hasta abrir sus picos es una difícil tarea”.

Decenas de águilas mueren por esta razón.

La última águila que ingresó al centro no recuperó su capacidad de volar, aunque el plomo fue eliminado completamente de su sangre, ya había afectado sus tejidos y eso no lo pudieron revertir.

Una de ellas llegó con su cabeza prácticamente al revés sobre una de sus alas, pues no podía controlar sus músculos. Esto es algo que sucede con frecuencia y no solo las águilas, los búhos y halcones también se ven afectados por este problema.

Una vez más los humanos demostramos nuestra incapacidad para convivir con otras especies.

Aunque la cantidad de plomo ingerida sea poca, el sufrimiento se hace presente. Una vez que el plomo ingresa en su organismo, es muy difícil de eliminarlo, es un proceso que puede tardar meses y no todas logran sobrevivir.

Ryan Zinke, secretario interior de Estados unidos, por su parte estudia revertir la prohibición de uso de municiones de plomo, alegando que aunque busca ayudar a una especie no se vela por los intereses del cazador.

TheDodo

Es difícil calcular cuántas águilas se encuentran afectadas por el plomo, pero Lynn recibió 160 en su centro el año pasado y al menos el 80% estaban contaminadas con plomo; además, el 30% de halcones que recibió tenían la misma condición, al igual que un 25% de los búhos. No podemos cerrar los ojos ante esto, el plomo es tóxico y no debe ser usado a la ligera. Puedes contribuir con la recuperación de las águilas aquí.

Comparte esta historia y juntos seamos la voz de las águilas.

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