Capturan y encarcelan a una banda de cazadores furtivos de elefantes

Alrededor de 20.000 elefantes son asesinados anualmente por el marfil de sus colmillos. El valor que tiene ese material para las bandas que lo venden ilegalmente es muy alto y eso ha generado una red de comercio que se ha sentido indetenible por los activistas de los animales, pero a pesar de ello no se rinden ante la lucha por la justicia.

El arresto de un conocido grupo de cazadores en plena operación fue capturado y hay una serie de fotografías de ese momento que han dado la vuelta al mundo.

Ellos son William Ngulube, Gabriel Mwale y Julias Kapomba. Los atraparon intentando venderle el marfil a un investigador encubierto que trabaja para el International Fund of Animal Welfare (IFAW). Horas antes del arresto, Ngulube le había disparado a un elefante en la zona forestal de Zambia (África) para vender sus colmillos. Lo asesinó despiadadamente. Le dijo a los investigadores que premeditadamente calculó el disparo hacia los pulmones del animal para que se incapacite y muera lentamente, para no causarle a los cazadores ningún tipo de problema.

La organización IFAW estima que 20.000 elefantes son asesinados anualmente gracias al mercado que hay en el este de Asia. El alcance de los asesinatos es tanto que los expertos llegaron a predecir que los elefantes pueden extinguirse si la situación continúa. A esta banda la atraparon porque hicieron un recorrido muy notorio en el este de Zambia, el camión que llevaban era sumamente grande.

“La pérdida de un elefante macho de ese tamaño, que debía tener aproximadamente 40 años, es especialmente trágica porque es una falta genética grave para el ecosistema de Zambia, puede impactar a futuras generaciones de elefantes en la zona”, dijo Philip Mansbridge, director de IFAW en el Reino Unido.

Los cazadores confesaron que les iban a pagar $25.000 por los colmillos, que se revalorizarían en $126.000 una vez que los tuviese el comprador en sus manos. Pero, ¿quién es el comprador? Allí está la mayor parte del problema. Un hombre que le dispara a un elefante en el pulmón para que muera en silencio, por dinero, es un ser humano atroz. Pero aquél que le compra el marfil es igual de asesino. La red de comercio que hay alrededor de este negocio debe ser desmantelada lo antes posible. 

El equipo de investigadores llevaba mucho tiempo detrás de esta banda, la inteligencia del IFAW tenía una operación encubierta que les permitió ver las comunicaciones entre ellos y los compradores. Cuando se iba a producir la venta, las autoridades intervinieron. Es crucial que usen esta captura para continuar trabajando en desmantelar estas redes de comercio ilegal. Contaron que Ngulube rogaba por la ayuda de su madre en el momento en que lo arrestaron.

Independent.co

A los criminales los tienen bajo custodia y les han imputado cargos de posesión ilegal de marfil y comercio ilegítimo. La sentencia a la que se enfrentarán es de aproximadamente cinco años. En este momento el IFAW recibe apoyo económico del gobierno británico para seguir a la captura de estos cazadores furtivos. Es de suma importancia que continúen recibiendo apoyo, esperamos que más gobiernos del mundo puedan solidarizarse con la vida de los elefantes, tan valiosa para los ecosistemas de las zonas forestales alrededor de Asia.

¡Es un gran logro que se haya hecho justicia! Que esto sea un impulso para continuar. Te invitamos a compartir esta información con todos tus conocidos.

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