Este tierno roedor blanco sorprendió a todos con su apariencia, pero la verdad es que es una…

La protagonista de la siguiente historia sorprendió a todos con su aspecto físico, pero aún más al demostrarles que ello no es ningún impedimento para dar y recibir amor. Al principio, nadie pensó que hubiera algo inusual con una ardilla gris recién nacida. A las 2 semanas de edad, la ardilla, llamada Filbert (avellana en español) comenzó a presumirle al mundo su hermosos pelaje, uno muy blanco y fino, en lugar de grisáceo.

De acuerdo con la rehabilitadora de vida silvestre, Linda De Lorenzo, muchas ardillas a esa edad presentan un pelaje “blanquecino”, ya que nacen sin pelo y de color rosa y conforme van creciendo su pelo oscurece.

Sin embargo, a medida que las semanas pasaron, los cinco hermanos de Filbert se volvieron de color gris-marrón, pero la piel blanca de la pequeña no presentó ningún cambio 


La camada de seis ardillas llegó al Santuario de vida silvestre Antler Ridge en el Condado de Warren, Nueva Jersey, después de que fueron encontradas abandonadas en un ático.

Desde su apertura en 2008, el santuario ha rescatado y liberado a más de mil 600 ardillas grises del este, pero el personal voluntario nunca había tenido la oportunidad de conocer a una ardilla blanca. “A todos nos sorprendió que Filbert fuera tan blanca,” dijo Linda.

“Estábamos interesados en saber si era de verdad albina o si era leucística, que es solamente una pérdida parcial de pigmento… si Filbert tenía leucismo, tendría los ojos oscuros, pero si era albina, los tendía rojos” 


Cuando sus ojos finalmente se abrieron a las 4 semanas, el personal del santuario tuvo su respuesta: sus ojos eran de color rojo, lo que confirmaba que era una ardilla albina.


Filbert puede tener un aspecto diferente al de sus hermanos, pero desde luego que su comportamiento es idéntico al de sus familiares. A medida que crecían, disfrutaban haciendo todo lo que las ardillas aman hacer: jugar a las escondidas, perseguirse y huir el uno del otro, construir nidos, escalar y saltar.

Finalmente, cuando las ardillas alcanzaron las 12 semanas de edad, el equipo del santuario sabía que estaban listos para ser devueltos a su hábitat natural. Sin embargo, se decidió que sería mejor para el futuro de Filbert si permanecía en el refugio.

“La falta de color en su pelaje la dejaría sin su camuflaje, lo que la convertiría en presa fácil de los halcones y águilas, cazadores aéreos, y de los linces, coyotes, zorros, gatos salvajes, perros y humanos que cazan desde el suelo”, enfatizó Linda.

“Además, los animales con albinismo tienen a menudo problemas de visión”


Para garantizar que Filbert no estuviera sola, conservaron también a dos de sus hermanos, Hazel y Macadamia 


Ahora los tres viven juntos en un gran recinto, y les encanta saltar de rama en rama, persiguiéndose, jugando a la lucha libre y compartiendo sus alimentos. El equipo del santuario también utilizará a Filbert con fines educativos, para enseñar a los estudiantes sobre el albinismo, el comportamiento de las ardillas con este padecimiento y el papel de estos animales en nuestro ecosistema.

Las ardillas albinas son muy raras, de acuerdo con el biólogo David Hillis de la Universidad de Texas, los casos de ardillas albinas en promedio es de 1 por cada 100 mil ardillas grises.

Sin embargo, la ciudad de Olney, Illinois, tiene una población de alrededor de 150 ardillas albinas ya que los productores locales operaron un programa de cría en cautiverio durante el siglo 20.

En Olney, las ardillas blancas tienen el derecho de paso en cada calle y en la acera, y las personas se enfrentan a fuertes multas si las lesionan, ó peor aún, si tratan de atentar contra su vida.

The Dodo

Ojalá otras ciudades, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo sigan los pasos del gobierno de Olney y establezcan leyes que velen por el bienestar de las ardillas y de todos los animales silvestres de nuestro ecosistema, ya que sin duda hace mucha falta.

Mientras tanto, esperamos que Filbert, Hazel y Macadamia sigan tan felices como hasta ahora en el santuario, y a los voluntarios les deseamos lo mejor y aplaudimos su admirable trabajo. ¡Muy bien hecho chicos!

Comparte esta tierna historia con todos tus amigos y recuerda respetar a todos los animales de nuestro ecosistema sin importar su aspecto físico 😉

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