Elsa, una perrita abandonada y con una condición especial llegó al lugar perfecto para ser feliz

Algunos de los perros que son abandonados a su suerte, encuentran a sus salvadores. Y otras veces, hay salvadores que se dedican a cuidar a estos animales que nadie más cuida.

Una de estas personas es Faith Wrigth, de Austin, Texas quien, incondicionalmente cuidan, asisten, curan y ayudan a encontrar casas para perros abandonados.

Y así fue como se encontraron en un parque a una perrita mezcla de siberiana que no podía pararse y arrastraba sus perras traseras. La pequeña fue llevada a Austin Pets Alive (APA), una organización sin fines de lucro dedicada a salvar perros abandonados o perdidos. Allí el equipo médico no tuvo otra opción que amputarle las piernas.

La pequeña, que nuevo recibió el nombre de Elsa Rose, tuvo suerte de caer en las manos de estos voluntarios que la llevaron a la casa adoptiva de Faith.

Elsa Rose fue adorable desde que nació.

La pequeña no podía pararse en sus patas traseras.

Además de su hermosa apariencia, su carácter es fantástico.

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Elsa Rose fue diagnosticada con el síndrome de nadador, una enfermedad que causa debilidad en los miembros, y dificultad para pararse. Sin embargo, gracias a una gran cantidad de amor y cuidado, ahora se puede parar por si misma en dos patas.

Para su mamá adoptiva, “es una de las perras más felices y perseverantes perros que he conocido… Es amable con los niños, perros y gatos. Se pone muy feliz cuando un nuevo bebé gatito vienen a nuestra casa temporalmente, y siempre encuentra la forma de acurrucarse con ellos”.

Los médicos no tuvieron otra opción que amputar sus patas traseras.

Elsa Rose ha ganado muchos nuevos amigos, pero la mejor de todos es Danali, que llegó en enero. Es una cruza de boxer, que fue lastimado en su espina dorsal con una bolita que le dispararon.

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Entonces llegó al hogar Danali.

Las dos se volvieron inseparables.

Al principio Danali no podía caminar, era muy asustadiza y tímida. Pero apenas descubrió a Elsa Rose, se volvieron inseparables.

“Era muy asustadiza y tímida cuando llegó a casa… Una vez que la pusimos con Elsa Rose, se puso feliz y seguía a Elsa Rose a todos lados”.

Después de que los cirujanos le quitaron la bolita de la espina, Danali fue confinada a una silla de ruedas perrunas. Pero a pesar de su limitada movilidad, su nueva mejor amiga la mantiene ocupada. Incluso aprendió a cómo usar la puerta para perros.

Los perros tienen la tendencia inherente de copiar y aprender del comportamiento del otro, un fenómeno llamado “Comportamiento allelomimético”.

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El profesor y psicólogo, Stanley Coren, describe esta tendencia como “un grupo de comportamientos coordinados que depende de la inclinación innata de los perros que quieren ser como otros perros, de seguir su liderazgo y hacer lo mismo”.

Faith y Elsa Rose

Los médicos la adoran y hacen todo lo posible para que pueda caminar.

Poco a poco está aprendiendo a caminar, a pesar de que puede moverse libremente por la casa.

Este comportamiento es muy positivo para perros que necesitan terapia, como sucedió en la casa de Faith, donde ambas perritas conectaron y establecieron un lazo que las benefició.

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De acuerdo con Faith, Elsa Rose aprendió a cómo usar la puerta para perros muy fácilmente y apenas llegó, y la usa todo el tiempo, ya que es muy activa. Y eso hizo que Danali aprendiera rápido a usarla también.

Y cuando las dos ya estaban acostumbradas a estar solas, una nueva hermana se les unió: Starfish, una mezcla de pit bull que tampoco puede moverse, que fue encontrada en una caja en el parque. Como Elsa Rose, tiene la enfermedad del nadador.

Aunque la pequeña Starfish se mueve menos, las tres congeniaron perfectamente.

“Es muy feliz con los humanos a su alrededor y ama llamar la atención” cuenta Faith, que está todo el tiempo con ella.

Esta es Starfish.

Faith está decidida a ayudar también a esta perrito.

Las tres hermanas comparten hasta la cama.

Las hermanas van al Austin Veterinary Emergency and Specialty Center varias veces a la semana para su tratamiento de fisioterapia, para aprender a usar las sillas de ruedas y moverse con libertad.

Faith además les construyó una casa con el equipo necesario para hacer ejercicios en la casa y ayudar a las perras.

Mientras Danali ya está en condiciones de ser adoptada, sus hermanas continúan en terapia. La casa de los Wright les provee mucho amor y cariño, mientras esperan encontrar sus casas para toda la vida.

El trabajo que hacen es realmente increíble. Toda la familia ayuda a los perros y gatos que más lo necesitan.

Este es el pequeño gimnasio que tienen en la casa.

Las tres hermanas son muy felices juntas.

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Ellos nos recuerdan que el amor todo lo hace posible y que todos los perros sin importar su condición merecen una oportunidad de ser felices ¡Comparte su hermosa historia!

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