Conoce a Kianga, la peculiar tortuga que tiene sorprendida a la comunidad científica

En este amplio y asombroso mundo siempre podemos encontrar infinidad de cosas que nos pueden sorprender a diario, algunas más que otras, pero siempre habrá algo nuevo. La impresionante historia de hoy es la de Kianga, una tortuga que ha nacido con dos cabezas.

Rony Ryckoort, nacido en 1957 en Bélgica, desde bien pequeño tuvo una gran pasión por los animales, siendo las tortugas su favorito indiscutible. A muy temprana edad comenzó a adoptar y cuidar diferentes tipos de tortugas y fue creciendo mientras seguía conociendo a este animal.

Es conocido que las tortugas pueden vivir muchísimos años, incluso más de 100, y quizás fue eso lo que inspiró a Rony a empezar a adoptar tortugas cada vez más adultas. Así mismo también comenzó a adquirir parejas para ir teniendo su propia generación de tortugas.

En 1990, Rony consiguió una pareja de la especie de tortugas “centrochelys sulcata” e inmediatamente quedó enamorado de su majestuosidad. Por ello decidió dedicarse al estudio y cuidado de este tipo específico de tortugas.

Sin embargo, Rony no sabía que lo más increíble estaba aún por llegar. El 28 de mayo de 2012 nació entre una camada Kianga, una tortuga que sería diferente a todas las demás. Esta pequeña tortuga tuvo problemas para absorber toda su yema y también para cerrar su plastrón, parte inferior del caparazón de las tortugas.

Pasó un día antes de que Rony notara la peculiaridad de esta tortuga y al darse cuenta se mostró muy preocupado porque las especies que nacen con este tipo de condiciones suelen tener problemas a lo largo de su vida. Él estuvo cuidándola muy cuidadosamente, incluso durmiendo con ella en el sofá para poder revisarla cada par de horas.

Varios veterinarios revisaron la condición de Kianga y coincidieron en que se mostraba con buena salud y condición física, le dijeron a Rony que tendría que esperar a que pasara el tiempo hasta que ella creciera y pudiera determinarse si podría vivir una vida completamente plena.

Así fue creciendo Kianga, mostrando que cada una de sus cabezas tenía su propia personalidad. La cabeza izquierda era la dominante, generalmente la que escogía a dónde caminarían o qué y cuándo comerían, incluso fue la primera en comer, tardando la cabeza derecha dos días en unirse a las comidas.

Cuando Kianga tuvo tres años, Rony tomó la decisión de reunir nuevamente a un grupo de veterinarios expertos para hacer un estudio a su amada tortuga y poder determinar si todo en su crecimiento estaba yendo bien.

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Afortunadamente, después de los estudios exhaustivos, los médicos notaron que la única malformación que presentaba la tortuga se encontraba en su médula espinal, justo después del cuello. Kianga tenía dos cabezas y dos cuellos separados, pero el resto del cuerpo era uno solo; así fue determinado que Kianga podría vivir una vida larga y plena.

¿Te ha parecido zoorprendente la historia? Sin duda hay milagros increíbles que ocurren en la naturaleza y Kianga es uno de ellos ¡Comparte esta fabulosa historia con tus amigos!

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