Lo iban a sacrificar porque nació con defectos en sus patas, pero recibió otra oportunidad

Este potro a penas tenía horas de nacido, y ya se estaba poniendo en juego su vida, manejaban la posibilidad de ponerlo a dormir. Le faltaban tres huesos en una pata, y el cuarto hueso ni siquiera estaba bien formado. El granjero que estaba a cargo supo que no sería capaz de trabajar cuando estuviese mayor, así que suponemos que “no le servía para nada”.

Qué lamentable es el trato que reciben los animales en estos casos, nacen en una granja y si no pueden trabajar los desechan como basura… ¿No se detienen a pensar que no son dueños de sus vidas? Ellos no nacieron para eso.

El potro -que más adelante fue llamado Trident- quizá nació sin huesos en las patas, pero estaba en el lugar correcto y en el momento correcto. Una partera llamada Tuesday Lach se encontraba prestando su servicio a una mujer de la granja, en ese momento escuchó sobre el potro y las intenciones de practicarle eutanasia. 

La hermana de Tuesday Lach, Dawnell Kilbourne, es una cuidadora de animales en la organización Woodstock Farm Animal Sanctuary de New York. La contactó de inmediato para discutir qué podían hacer con Trident, ambas buscaron a Ronnie Graves del Veterinary Inclusive Prosthetics and Orthotics para ver si el potro era candidato de prótesis. 

Ronnie se encontraba en Florida, pero viajó hasta Indiana para tomar una muestra de la pata de Trident. Finalmente le construyó su prótesis y se la envió a la granja.

Mientras Lach y Kilbourne ayudaban al potro, arreglaron con el granjero lo necesario para que se quedara allí hasta encontrar otro hogar. La sobrina de Kilbourne vivía cerca y empezó a trabajar con él día a día para que se acostumbrara a su prótesis.

Cuando empezó el año escolar no pudo seguir trabajando con él, así que Kilbourne y su hermana empezaron a buscar algún grupo de rescate que acogiera a Trident. La tarea no estaba nada fácil… El granjero ya había visto cuánto tiempo y dinero requería el potro, así que dejarlo allí ya no era una opción por razones obvias.

Así fue como las hermanas decidieron llevarlo a su santuario. Trident es el primer caballo de Woodstock, se ha unido a un grupo de cabras, cerdos, conejos, vacas, patos, ovejas, pavos y gatos.

Trident fue un buen pasajero durante las doce horas que tomaron llegar al santuario, y ahora se está adaptando muy bien a la vida allí. También le va muy bien con su nueva pata. El chico tiene buena disposición, es un luchador a pesar de todo lo que le ha pasado. 

“Le encanta pasar tiempo al aire libre, siempre lo vemos caminando y corriendo con su prótesis”, dijo Keefe. Es cierto que es el único caballo en el santuario, pero igual está haciendo muchos amigos.

“A Trident le encantan las vacas. Sus vecinos ahora son Ralphie, Dylan, Maybelle y Kayli. Trident es muy curioso y mete su cabeza a través de la reja para ver qué hace cada quien”

Una vez que se acostumbre más a su prótesis, el equipo planea rescatar a otro potro como él para que tenga un amigo de su misma especie. “Trident estará apto para vivir una vida nueva ahora que ha encontrado este santuario”, dijo Keefe. “Siempre será un caballo con necesidades especiales, pero continuaremos dándole lo que necesita mientras va creciendo

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Los veterinarios del Rhinebeck Equine Hospital continúan trabajando con Trident y están maravillados de ver lo bien que le va con su nueva pata. ¿Quieres colaborar con los cuidados que necesita para continuar así de saludable? Considera hacer una donación al Woodstock Farm Animal Sanctuary.

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