Matías tuvo un accidente y casi muere por falta de atención, pero su cambio fue increíble

Matías es un gato que vivía dentro de una construcción de un edificio. Cuando los obreros de la construcción lo encontraron comenzaron a alimentarlo cada día con la comida que llevaban de su almuerzo.

Un día Matías sufrió un accidente y como hacen muchos gatos que están lastimados, Matías se escondió, durante ese tiempo la infección de sus heridas avanzó y por poco muere.

Los obreros tardaron en encontrar a Matías entre toda la construcción, trataron de drenar la sangre que le obstruía la respiración, pero eso solo empeoró su situación, fue entonces cuando un equipo de rescate llegó a salvar la vida de Matías.

Cuando llegaron, sus párpados internos estaban muy inflamados y salían por los orificios de sus ojos. El hueso de la nariz estaba blando.

Matías no podía respirar por la nariz y tenía que hacerlo por la boca, y por último tenía un hueco en la cabeza, en donde los obreros habían intentado ayudarlo.

Matías fue llevado a la clínica veterinaria de urgencias en el CEV (Centro de Especialidades Veterinarias), en el hospital lo drenaron e implantaron un tubo en su cabeza para que pudiera salir toda la infección por ese medio.

El tejido de su cabeza estaba necrótico y negro, además estaba expuesto el cráneo. Poco a poco fue mejorando y sus párpados se desinflamaron gradualmente. Sin embargo, ya era demasiado tarde para sus ojos, quedó ciego, pero está vivo.

Desde entonces ha sido cuidado y atendido por el refugio de animales llamado Perroyecto. En el vídeo se muestra la evolución de las heridas de Matías y lo doloroso que debió ser tener esa infección antes de que lo rescataran.

Matías tuvo que aprender a vivir con sus limitaciones visuales, confiar en las personas que lo estaban cuidando, a pesar de que nunca antes los había visto, pero ellos supieron ganarse su confianza y cuidarlo para que se recuperara por completo.

Solo hay que ver el vídeo y las imágenes para imaginar lo mucho que debió estar sufriendo Matías con esas heridas y el amor y apoyo que le mostraron en el refugio para que se recuperara progresivamente.

Perroyecto

“Él jamás se ha quejado, disfruta de jugar abrazar a la gente, ama la comida y el rock and roll, ya se aprendió todos los trayectos de la casa y no se estrella con nada al caminar, trepa de forma muy hábil. Se comporta con mucho cariño y confianza. Busca un hogar que lo ame, lo valore el resto de su vida y donde no muevan mucho los muebles.

Esta es una buena historia que nos habla de todas las vidas que son capaces de salvar en los refugios los rescatistas, es una tarea complicada pero los animales merecen tener esa oportunidad de ser salvados y vivir de nuevo rodeados de una familia amorosa.

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