¡ADMIRABLE! Estos monjes budistas liberaron a más de 270 kilos de langostas vivas en Canadá

Para muchos una langosta puede significar simplemente un platillo más en el menú de un restaurante a la orilla del mar. Pero para otros, una langosta es un crustáceo, que como cualquier otro ser vivo, tiene derecho a una vida plena y en libertad en su hábitat natural. Y siendo partidarios de esta última idea, estos extraordinarios monjes budistas hicieron algo increíble. El grupo de monjes rentó un barco de pesca hace algunas semanas y se alejó de la costa este de Canadá en una misión sumamente compasiva para liberar langostas.

Los monjes, pertenecientes al Great Enlightenment Buddhist Institute Society, habían pasado los días anteriores a su expedición en los mercados de mariscos locales, comprando todas las langostas que se topaban a su paso. El día de la liberación arrastraron más de 270 kilos de langostas vivas a bordo del barco.

Antes de liberarlas los monjes recitaron una breve oración, para luego dejar a las langostas regresar de nuevo al mar 😀


Para estos monjes, no se trataba de hacer una declaración sobre lo que la gente debe comer. Sino instar y recordarle a la gente ser amable con todos los seres vivos, sin importar si son humano, mamíferos o crustáceos.

“Nuestro propósito es cultivar esta la compasión hacia los demás. No tiene por qué ser una langosta, pueden ser gusanos, moscas, cualquier animal”, comentó uno de los monjes

Y es que es muy cierto que a todos nos vendría bien un recordatorio sobre la importancia de la compasión y el respeto a la vida 😉


“Debemos repensar la forma en que normalmente vemos a estas criaturas. Se supone que deberíamos verlos como iguales. Su felicidad es tan importante como nuestra felicidad, su sufrimiento es tan importante como el nuestro“, agregó el monje. Además, no sería la primera vez que hemos visto a gente tomar medidas un poco extremas para apoyar a las langostas.

En junio pasado, una mujer canadiense envió a una sola langosta en un viaje de más de 3000 kilómetros para devolverla al mar


Estos hombres y mujeres dedicados y con corazones enormes nos recuerdan que sin importar el tamaño o el aspecto de las diversas criaturas que cohabitan con nosotros en el mundo, debemos ser compasivos, ayudarlos y demostrarles nuestro respeto por la vida.

Gracias a estos monjes budistas, estas langostas han vuelto a casa y su gran ejemplo nos inspira a ser mejores seres humanos 🙂

CBCNews

Seguramente si todo el mundo fuera capaz de hacer esto, el planeta se convertirá en un mejor lugar, un lugar más armónico, sin tantas guerras ni violencia. ¡Ahora más que nunca necesitamos ser compasivos!

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