Fue arrancado de los brazos de su madre, pero al fin su vida mejora ¡Descubre cómo!

En 2012, el fotógrafo Paul Hilton se encontraba colaborando con el equipo de Wildlife Asia, investigando las actividades ilícitas relacionadas con el aceite de palma en la región, cuando conoció a Chocolate, el cual se encontraba encadenado, temeroso y sometido por sus captores.

Chocolate había sido arrebatado de su madre cuando era un bebé en los bosques silvestres de Indonesia. Cuando Paul lo vio por primera vez, recuerda bien que Chocolate llevaba un collar de cuero alrededor de su cuello, mostrando así que tenía dueño y tenía partes del cuerpo sin pelo, como parches, las cuales evidenciaban que el pobre dormía sobre superficies duras y frías. “El animal tímido huía de todos nosotros y estaba claro para mí que era consecuencia de haber sido objeto de maltratos y burlas por parte de sus dueños”, comentó Paul.

Chocolate fue capturado cuando era un bebé y  fue alejado de su madre y de su hábitat natural sin piedad alguna 🙁


Y aunque se podría pensar que los criminales que viven del comercio de especies amenazadas son personas reservadas acerca de sus prácticas y su negocio, los hombres que habían capturado a Chocolate no lo eran. De acuerdo a Paul, hablaron abiertamente y sin pena alguna entraron en detalles sobre la forma en la que los orangutanes son capturados.

Es sumamente frustrante que este tipo de crímenes se sigan perpetrando y sean pocas las acciones para combatirlos.


El proceso para capturar a los orangutanes comienza por identificar a las madres con bebés, después cortan los árboles a su alrededor, lo que les deja sin ningún lugar para correr. Los hombres suben el árbol y utilizan una caña de bambú para atacar a la madre hasta que cae al suelo. Cuando está finalmente en el suelo inconsciente, roban el bebé para el comercio ilegal de mascotas.

El comercio ilegal de especies amenazadas es muy común en la región y son varios los casos como el de Chocolate. 


Alarmados por la situación de Chocolate, Paul y su equipo decidieron “comprar” su libertad. Chocolate necesitaba mucha ayuda para recuperarse de su terrible experiencia y volver a entrar con seguridad en su hábitat natural, así que con la ayuda del Programa de conservación del orangután de Sumatra (SOCP por sus siglas en inglés), Chocolate fue llevado a un centro de rehabilitación.

El pobre necesitaba mucha ayuda para recuperarse de su terrible experiencia y volver a entrar con seguridad en su hábitat natural.

Cuatro años más tarde, Chocolate estaba listo para su libertad.

En febrero Paul volvió a Indonesia para la liberación de Chocolate y al verlo no podía creer el grado de confianza que había desarrollado. 


Las personas que ayudaron a salvar la vida de Chocolate observaron mientras él y su amigo, otro orangután rehabilitado, fueron liberados de sus jaulas y poco a poco se alejaban entre las copas de los árboles y la puesta de sol.

La felicidad al ver a su entrañable amigo finalmente liberado era indescriptible. 

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Para concluir Paul dijo: “Con demasiada frecuencia nosotros, como seres humanos, ignoramos las cuestiones ambientales que parecen irreparables. Pero al ver la escena del amanecer y a Chocolate jugando a través de los árboles, es difícil no sentir que todavía hay esperanza en este mundo“.

Todavía hay esperanza en el mundo y la conmovedora historia de Chocolate es muestra de ello.

The Dodo

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