Habían pasado 2 años desde que perdió a su perro, pero el destino la sorprendió…¡INCREÍBLE!

A la lista de historias increíbles que tienen como protagonistas a las mascotas tenemos que sumarle la de Bucky, un caniche que en 1999 llegó a la vida de Alicia como regalo de cumpleaños de una vecina de su trabajo en una forrajería de Neuquén, Argentina.

Me enamoré de él apenas lo vi. Era una bolita de pelo negro, tan hermoso. En ese momento vivía en un edificio en el que estaba prohibido tener animales. Como no podía infringir las reglas del consorcio, pensé en mi amiga Luisa y le propuse una tenencia compartida. Ella vivía cerca de mi lugar de trabajo y amaba los animales. Luisa le daría techo; yo me encargaría de la comida y los paseos diarios” cuenta Alicia para recordar los primeros años junto a Bucky.

Durante 4 años este plan funcionó a la perfección. Luisa le daba el techo y el perro dormía en la casa, pero Alicia iba tres veces en el día para sacarlo a pasear hasta que una mañana de noviembre todo cambió.

Siempre que paseábamos yo le hablaba a Bucky, le decía que lo quería mucho, que me encantaban sus rulos y que íbamos a tener que cortarle el flequillo para que pudiera ver algo. Era mi bebé“, recuerda Alicia.

Una mañana de noviembre de 2003 Luisa llamó a Alicia para darle una mala noticia: Bucky se había perdido. Luisa salió con él a hacer algunas compras y como siempre, le quitó la correa antes de entrar al edificio para que subiera las escaleras corriendo. Pero esta vez el perro se quedó en la calle y cuando la mujer dejó las bolsas salió a buscarlo, pero no lo encontró.

Con esta foto Alicia salió a recorrer Neuquén para buscar a Bucky.

bucky-volvio-2-anos-02

Aunque Alicia recorrió las calles de la ciudad, consultándole a todos si habían visto al perrito, no lo encontró. Al día siguiente salió con un folleto que contenía una foto del perro para pegar en todos los locales cercanos, llamó a radios para que pasaran el aviso e incansablemente visitó los lugares en donde le decían que lo habían visto.

Durante meses la mujer buscó a Bucky. “Pensaba en él todos los días, me angustiaba no saber qué le había pasado, cómo estaba, si alguien lo estaba cuidando, si me extrañaba”.

Pasaron dos años y nada se sabía del perro. Hasta que el 1 de febrero de 2006, se reincorporó al trabajo después de las vacaciones y en la puerta se encontró la mejor sorpresa de todas: Bucky en la puerta de la forrajería donde trabajaba. Esperándola.

Alicia no podía creerlo. El perro gemía y le lamía la cara sin para de mover la cola de felicidad. Entonces su jefe le contó que hacía días que el perrito había llegado solo al lugar y desde entonces la estaba esperando.

Bucky había llegado al lugar olfateando y no había querido moverse de la puerta. Se sentó a esperar a Alicia. El dueño de la forrajería lo vio y comprobó que estaba bien cuidado, pero como no se iba, decidió darle agua y comida. Y estuvo en la puerta hasta que volvió Alicia y se produjo el hermoso reencuentro.

Bucky y Alicia juntos y felices.

bucky-volvio-2-anos-01

La Nación

Ahora Alicia vivía en una casa con patio, por lo que no dudó en llevarlo a vivir con ella. “Bucky reinó en mi casa hasta el año pasado, cuando murió por complicaciones propias de la edad. Fue un hijo, un compañero, un amigo. Siempre estuvo detrás de la puerta para recibirme y hacerme saber que estaba feliz en cada reencuentro” cuenta melancólica Alicia.

La historia de Bucky y Alicia nos recuerda que no sólo los humanos sentimos cariño y amor hacia nuestras mascotas, para ellas el vínculo es igual de importante. O más importante aún.

¡Comparte la historia de Alicia y Bucky con tus amigos!

¿Te gustó?

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!