Pese a la oposición de algunos, vuelve a celebrarse el “Toro de la Vega”

El Toro de la Vega es una celebración que se ha llevado a cabo por más de 500 años en Tordesillas, Valladolid, España. Y por segundo año consecutivo no se le dará muerte durante dicha celebración.

Este festejo tiene un origen medieval, consistía en soltar al toro por las calles del pueblo de Tordesillas para que los aficionados lo condujeran a un campo abierto. La tortura iniciaba aquí, pues el toro era perseguido por lanceros a pie o a caballo.

El toro debía rebasar los límites del campo para poder ser indultado y que los lanceros no lo mataran, pero se trataba de toda una multitud en contra de un solo animal y muy pocas veces salía con vida.

Moría lentamente debido a las heridas que le causaban los lanceros y esta agonía podía llegar a tardar más de una hora. Afortunadamente, este torneo cambió desde el 2016 cuando la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León de Valladolid, denegó al Ayuntamiento de Tordesillas la autorización para dar muerte en público al toro.

El año pasado esa celebración fue renombrada como “Toro de la Peña”; sin embargo, este año ha logrado recuperar el nombre de “Toro de la Vega”, el cual se seguirá celebrando el segundo martes de septiembre.

La interrogante de este año era si volverían a torturar al animal solo porque el festival se volviera a llamar “Toro de la Vega”, pero no fue así.

Para el festejo taurino de este año, participó “Príncipe”,  un astado de 5 años con un peso de 630 kilogramos, que pertenece a la Ganadería “Hnos Sánchez Herrero”.

Príncipe realizó el mismo recorrido por las calles del pueblo de Tordesillas, desde la Plaza Mayor hasta el puente y después al campo abierto, solo que una vez aquí en lugar de ser asesinado, protagonizó algunas escenas de riesgo entre los corredores reunidos.

Los festejos se llevaron a cabo de manera tranquila, no hubo manifestaciones por antitaurinos y animalistas, en cambio, sí hubo protestas por aquellos que no simpatizan con la prohibición de matar en público al toro.

ABC / El Norte de Castilla

El hecho de que por segundo año consecutivo no tenga que morir este toro de forma tan cruel entra las lanzas de los hombres es un gran avance por la lucha de lo derechos de los animales, en especial de los toros, pero aún queda mucho por cambiar pues las viejas tradiciones, por muy crueles que sean, son difíciles de cambiar en los pensamientos de algunos.

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