Un argentino de 46 años que cazaba en África perdió la vida tras ser aplastado por un elefante

A veces, en este mundo tan injusto, hay algunos hechos que nos hacen creer que existe una justicia divina, que se encarga de condenar a las personas que han hecho mal.

Y, lamentablemente, existen demasiadas personas que atentan, contra seres humanos, contra el medio ambiente y los animales que conviven con él.

Quizás este hecho, que se produjo en Namibia, África puede encuadrarse en estos casos de justicia divina o natural.

El sábado 12 de agosto, un empresario argentino que estaba con un grupo de cazadores que seguía a una manada de elefantes en Namibia, murió aplastado por uno de los animales.

El cazador, identificado como José Monzálvez, de 46 años, murió el pasado sábado por la tarde en una reserva privada ubicada 70 kilómetros al noroeste de la pequeña localidad de Kalkfeld, según informó la Namibia Press Agency.

José Monzálvez, el argentino que murió aplastado por un elefante.

Monzálvez, que trabajaba para una compañía petrolera, estaba con otro argentino y tres ciudadanos de Namibia en una expedición en ese país para cazar elefantes, cuando uno de los animales cargó contra el grupo en defensa de la manada, antes de que los cazadores pudieran encontrar un lugar para apuntar y disparar.

Originario de la provincia de Neuquén, en la Patagonia argentina, trabajaba para una empresa petrolera de Brasil y se encontraba en Farm Mopane, a unos 70 kilómetros al norte del poblado de Kalkfeld, Namibia, mientras realizaba junto a un acompañante argentino y tres guías una cacería en esa reserva privada.

Los medios aseguraron que Monzálvez tenía permiso de caza, por lo cual había sido autorizado para cazar elefantes.

El permiso de caza que tenía Monzálvez tiene un valor de 25 mil euros.

Los familiares del cazador fueron informados del hecho de forma inmediata, según aseguró el gobierno de Namibia. “El fallecido era un cazador profesional que tenía un permiso válido”, indicó Maureen Mbeha, la vocera de la Policía de la región de Otjonzondjupa.

Las agencias organizan safaris de caza cuyo valor, con todo incluido, puede ascender hasta hasta los 25 mil euros con licencia de caza, traslados y el trofeo de un animal.

Pero, por otro lado, el número de elefantes en el mundo se ha reducido en un 62% durante los últimos diez años. En la actualidad hay unos 400 mil ejemplares y, según estimaciones, podrían extinguirse a finales de la próxima década.

Se estima que 100 elefantes africanos mueren cada día a manos de cazadores furtivos que buscan marfil, carne y partes del cuerpo.

Los elefantes están en peligro de extinción.

Lauren Kay para Unsplash

El caso ha causado una gran conmoción en todo el mundo, pero también ha levantado polémica, trayendo a colación los peligros para las personas este tipo de práctica, por lo que miles de personas han opinado sobre el suceso, a favor y en contra del argentino y el grupo que lo acompañaba. ¿Tú qué piensas? 

El hecho es que la caza debería dejar de existir, atentar contra la vida de seres inocentes que solo quieren desarrollarse con tranquilidad y libertad en su hábitat no debería ser considerado como un “hobby” ni una “práctica deportiva”.

Está comprobado que además de perjudicar a la preservación de las especies también puede costar la vida de los seres humanos que se exponen a una situación violenta. Es natural que los animales salvajes de forma agresiva para defenderse de quienes invaden su espacio para matarlos.

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