Dos veterinarios denunciaron por negligencia y maltrato al refugio de perezosos de Costa Rica

Camila Dünner y Gabriel Pastor Nicolai son dos veterinarios que trabajaron durante un año en el refugio de perezosos de Costa Rica, el famoso “Sloth Santuary”, pero en marzo renunciaron a sus puestos de trabajo y hace algunas semanas denunciaron al lugar por negligencia, maltrato y mala praxis en el tratamiento de los animales.

En el perfil de Facebook de Camila está la denuncia donde además advierte que han sido desprestigiados y su reclamo ha sido desestimado. “Realmente esperamos que MINAE y otras autoridades tomen en cuenta nuestra denuncia sobre las múltiples irregularidades a la ley de Vida Silvestre en Costa Rica y se hagan cargo” publicó en su muro, donde además se encuentra una nota en donde la pareja reitera su reclamo.

El Sloth Sanctuary de Costa Rica es una reconocida organización dedicada al rescate de perezosos, dedicados a salvar y rehabilitar a los animales. Es también un destino turístico popular gracias a los videos que se difundían en Animal Planet, en el programa “Meet the Sloths”.

Pero por primera vez es denunciado por maltrato y mala praxis. Para Camila y Gabriel, después de trabajar por un año en el lugar, más que un santuario es una colección de animales enfermos y lastimados.

Para Camila, los responsables del Santuario matan a los perezosos por negligencia y, a pesar de sus esfuerzos por cambiar la situación y llamar la atención sobre los problemas que estaban enfrentando, no fueron escuchados. Camila es de Chile y Gabriel de Uruguay, ambos son pareja y en mayo del 2015 se mudaron a Costa Rica tras ser contratados por Sloth Sanctuary, a pesar de haber escuchado rumores de que el lugar tenía problemas.

“Decidimos darle una oportunidad porque pensamos que era la excusa perfecta para mejorar la calidad de vida de los animales” contó la veterinaria chilena al portal.

Estos son Camila y Gabriel, el día de su boda.

Santuario-perezosos-camila-gabriel

Facebook Camila Dünner

Según cuenta esta pareja de marido y mujer veterinarios, tan solo al llegar al Santuario notaron que había problemas, mientras los turistas sólo ven a un pequeño grupo seleccionado de perezosos en los patios más de 200 especímenes estaban encerrados en jaulas pequeñas. En algunos casos los animales eran amontonados en una jaula, causándose lesiones mutuamente.

ADVERTENCIA: Las imágenes a continuación podrían herir su suceptibilidad.

“Son animales solitarios, sin embargo los mantienen en pares o incluso hasta cuatro en una misma jaula” contó Camila.

Santuario-perezosos 1

A pesar de que es un refugio para lograr la recuperación de los animales, nunca son liberados en su hábitat. Este perezoso sufría de estrés y escupía espuma por su boca.

Santuario-perezosos 4

Los veterinarios cuentan que incluso algunos perezosos fueron “raptados” del bosque y han terminado enfermos o lastimados por culpa de este hacinamiento, la mala dieta y la falta de atención médica.

Así muchos de los perezosos muestran heridas que podrían haberse evitado, como es el caso de Roxie, que presentaba estas lastimaduras en su cabeza.

Santuario-perezosos 3

Durante los primeros tres meses de prueba que pasaron en el refugio, Dünner y Pastor dejaron asentado su descontento y preocupación a los dueños, quienes respondieron que por eso los habían contratado, por sus conocimientos específicos, por lo que vieron una increíble oportunidad de crecimiento.

Optimistas y esperando ayudar a los animales, la pareja decidió quedarse a trabajar en Costa Rica, pero según declaran, los dueños rápidamente cambiaron de decisión con respecto a implementar cambios. “Todo lo que proponíamos era rechazado”.

Los perezosos permanecían en bloques de jaulas, sin el espacio suficiente.

Santuario-perezosos 5

En estas jaulas más pequeñas mantenían encerradas a las crías.

Santuario-perezosos 6

Delilah está confinada a una jaula más pequeña tras intentar escapar. En esta foto se ve cómo trataba de esconderse de los humanos.

Santuario-perezosos 7

Gerald Richardson, uno de los socios de Sloth Sanctuary, encargado de responder a la prensa, rechazó hacer declaraciones sobre las denuncias. Aseguró que la respuesta debe darla el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) de Costa Rica, del que depende el santuario y que prefería no entrometerse en entredichos.

“Desde hace 25 años, la misión de Sloth Sanctuary es atender y cuidar a perezosos lastimados, huérfanos y abandonados, la salud y bienestar de estos animales es nuestra preocupación” dijo Richardson.

Las perezosos embarazadas sufren estrés y muchas abortan o se ven involucradas en accidentes muy violentos con sus bebés. Una de las madres, Stephanie, atacó y mató a su bebé, una hembra que recibió el nombre de Venus.

Peppa, otra de las madres, perdió una pierna y desde el santuario se cuenta la historia de cómo fue atacada por un perro y terminaron salvándola cuando la llevaron para ser atendida, pero Camila y Gabriel escucharon que nació en cautiverio y que Poppy, su madre, fue quien se comió su pierna debido al gran estrés que sufría.

Esta es la jaula de Jemima, una perezoso que nació en el santuario.

Santuario-perezosos 8

Ella es Poppy con una de sus crías, Pepe, que también nació en el lugar.

Santuario-perezosos 9

Las crías, que en su hábitat natural  pasan el tiempo libre colgadas de los árboles, están confinadas en estas cajas de plástico.

Santuario-perezosos 10

Un perezoso tratando de quitar un pedazo de comida de su boca con el que se ahogó.

Santuario-perezosos 11

Una vez, cuando la pareja de veterinarios intentó separar a las hembras de los machos para que no se aparearan, la fundadora del lugar, Judy Avey-Arroyo trató de impedirlo, diciéndole que los demás se pondrían tristes e incluso que era mejor castrar a los animales, una práctica que está prohibida en Costa Rica para esta especie.

Los bebés que nacen en el refugio tienen una difícil vida. Mayormente terminan en la unidad de cuidados prenatal, pero junto a otros perezosos de mayor edad, a pesar de que los cuidados y necesidades de cada uno es diferente. A pesar de que los bebés necesitan ser alimentados cada dos horas, reciben la misma alimentación que los más grandes, que es de cuatro veces al día.

El hambre hace que entre ellos traten de robarse la comida, resultando en peleas que terminan con alguno lastimado y, además, como resultado de la mala alimentación, muchos de ellos desarrollan una deformidad en sus mandíbulas.

Este es un perezoso con deformidad en sus mandíbulas debido al extremo crecimiento de sus dientes, una extraña afección.

Santuario-perezosos 13

Este perezoso tuvo que ser sometido a una traqueotomía para extraer un pedazo de comida que tenía atragantado en su garganta.

Santuario-perezosos 12

Los adultos nunca están a la vista de los turistas y visitantes y son confinados a jaulas pequeñas, donde pasan todo el día, sin tener árboles para trepar o tener una vida normal. Por esta razón se aburren y comienzan a lastimarse “algunos de ellos comienzan a comerse sus propias panzas, una conducta absolutamente anormal” contó Camila.

Estas úlceras aparecieron en el estómago de uno de los machos, Ubu.

Santuario-perezosos 17

Ubu también se mastica las extremidades.

Santuario-perezosos 18

Como pasan años en jaulas pequeñas sin poder trepar en árboles, sus uñas crecen descomunalmente, provocándose heridas y lastimando a otros.

En este caso las uñas crecieron tanto que se encarnaron.

Santuario-perezosos 14

Camila también contó que muchas de las horas de trabajo se dedicaban a curar las heridas que los pobres animales se provocaban culpa de la negligencia de los directivos. Incluso a veces pasaban mucho tiempo curando a los perezosos mala praxis de la familia Avey-Arroyo que, si bien intentaban curar a los animales, no tenían conocimientos veterinarios y terminaban causándoles más problemas.

A Momo le tuvieron que colocar un catéter para drenar la orina debido a una infección causada por la mala alimentación.

Santuario-perezosos 15

Esta herida de Thunder fue el resultado de una pelea con otro macho, compañero de jaula.

Santuario-perezosos 20

Este perezoso perdió su dedo por culpa de que su uña, demasiado larga, que quedó atrapada en una de las jaulas.

Santuario-perezosos 21

Estas heridas son de Chow, resultado de una pelea.

Santuario-perezosos 26

Pero a pesar de los problemas de salud y de las heridas por las pésimas condiciones de hábitat, aparentemente al santuario no le interesa curar a los animales. La pareja contó que sólo han contratado a 5 veterinarios en 20 años y muchas veces han pasado largos períodos en los que ningún profesional trabajaba en el lugar.

Ubu es uno de los ejemplos de esta falta de conciencia. Cuando Camila y Gabriel llegaron al Sloth Santuary lo encontraron parcialmente paralizado. Tenía úlceras por todos lados por la falta de ejercicio, no podía controlar su urina y tenía una infección. Además se había comenzado a masticar sus extremidades porque no las sentía.

“Vivió por casi 6 años sin ser atendido, arrastrando su cuerpo, causando las úlceras y orinando y defecando sobre él”, contó Camila. “Era miserable, tomó mucho tiempo hacerle entender a Judy que mantenerlo vivo era egoísta y poco ético”, por lo que tomaron la decisión de practicarle la eutanasia.

Este era Ubu, el perezoso al que tuvieron que practicarle la eutanasia a causa de los graves problemas de salud que había acumulado por años.

Santuario-perezosos 16

Este perezoso sufría una gran infección urinaria, por lo que permanecía horas paralizado.

Santuario-perezosos 27

Camila aseguró que con su esposo cada vez les era más difícil el trabajo, a pesar de sus esfuerzos. En ese año no pudieron revisar a todos los perezosos porque necesitaban estar permanentemente atendiendo las urgencias, además de atender a las nuevas crías. “Hay tantos animales que no se pueden atender a todos”. Ubu no fue la excepción, más perezosos estuvieron más de 6 años sin ver a un veterinario.

“Si no puedes pagar a más veterinarios para atender a 200 animales, no deberías tener 2000” aseguró la mujer. “La solución que Judy trajo fue construir más jaulas”.

En estas jaulas pasan los perezosos todo el día.

Santuario-perezosos 19

En lugar de trepar en árboles, los animales sólo pueden colgarse de las rejas.

Santuario-perezosos 23

Además del inapropiado espacio, también reciben una mala dieta. ¿Qué animal en su hábitat natural recibe la comida cortada en pedazos?

Santuario-perezosos 24

El espacio que tienen es tan reducido e inadecuado que los vuelve violentos o depresivos.

Santuario-perezosos 25

Mirar el sufrimiento de los animales durante tanto tiempo fue suficiente para la pareja de veterinarios y decidieron dejar el santuario pero antes presentaron un plan para liberar a los perezosos, el cual fue ignorado.

Camila y Gabriel no abandonaron sus puestos de un día para el otro, anunciaron su partida meses antes. Sin embargo, durante ese tiempo, vieron como su propuesta de liberar a los perezosos fue anunciada por las autoridades sin darles el crédito. Sin embargo los veterinarios aseguran que el anuncio sólo fue hecho para vender más y tapar la realidad del lugar.

Cuando la pareja contactó con los dueños para poder poner en práctica la liberación, los despidieron y les informaron que era su último día en el santuario, por lo que fueron sacados de su casa, la cual estaba dentro de las instalaciones del santuario. Además no les permitieron terminar la investigación para la cual fueron contratados y han recibido numerosas amenazas.

Esta es la imagen que los visitantes se llevan de los perezosos, muy distinta a la que se vive tras el lugar permitido para el turismo.

Santuario-perezosos 22

Fotos Camila Dünner y Gabriel Pastor

Su testimonio no parece sorprender a quienes han trabajado o visitado el Sloth Sanctuary. Ahora Camila y Gabriel esperan que su denuncia ayude a mejorar la vida de los perezosos y que el público en general entienda la importancia de rechazar este tipo de mal llamados santuarios o refugios donde los animales son rehenes del comercio y de la avaricia de quienes los manejan.

“Vinimos con la intención de quedarnos por 10 años, quizás de por vida, porque nos dieron falsas expectativas. Hoy podemos decir que Sloth Sanctuary en Costa Rica no está haciendo ningún esfuerzo real por conservar la especie” concluyó Camila.

Como seres humanos no podemos permitir que estas injusticias sucedan en nuestras narices. Hagamos que el mundo entero repudie el manejo de este lugar que debería cuidar y ser realmente un santuario para los perezosos.

¡Comparte este artículo y haz correr la voz para defender a quienes hoy no pueden defenderse!

¿Te gustó?

EL VIDEO DEL DIA

Deja tu comentario

Te recomendamos

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!