Abandonadas en un estacionamiento pidieron ayuda a todo humano que pasaba pero eran ignoradas

Es una verdad muy difícil de afrontar, pero muchas veces los perritos de la calle pasan días pidiendo ayuda sin que nadie se detenga. Esto era lo que le sucedía a dos hermosas peluditas que vivían en el estacionamiento de un restaurante. Nadie supo cómo llegaron allí; pero era claro que necesitaban ayuda y un techo para dormir seguras.

Las perritas fueron halladas en Brownsville, Texas.

Afortunadamente, Destiny Vásquez pasó por el estacionamiento y se conmovió al verlas. Eran las perritas más dulces del mundo y la joven no podía entender cómo nadie se acercaba a ellas. Ella sabía que no podía quedarse de brazos cruzados, así que llamó a su madre para explicarle lo que estaba sucediendo.

“Estaban rogando para que las salvaran. Así estuvieron durante semanas», dijo Leslie Hennings, una amiga de Destiny.

Nadie mejor que ellas para ayudar a estas lindas peluditas, ya que la mamá de la joven era una rescatista con muchos años de experiencia. De inmediato, Jessica Marin tomó el asunto en sus manos. Se dirigió al lugar y tomó fotografías a las perritas para dar a conocer su situación en las redes.

«Suben a cada auto que pasa con la esperanza de encontrar un hogar», dijo la rescatista.

Todo parecía indicar que alguien las había dejado allí y se encontraban aterradas de vivir en la calle. Cada vez que se acercaban a alguien, se acercaban tiernamente moviendo su colita de un lado para otro. Marin pasó horas junto a las perritas y logró ganarse su confianza.

“Sólo necesitaban amor. No eran tímidas en lo absoluto. En cuanto me vieron se mostraron como las perritas más felices con una gran sonrisa”, dijo Marin.

Ellas parecían encantadas de dar un paseo y no paraban de darle besos a la rescatista. El caso de las perritas había llegado hasta los oídos de Ana Terán, una rescatista de Animal Aid Brigade en Houston. Ana quedó conmovida con la historia de las dulces perritas y se contactó con Marin para ofrecerle ayuda.

“Decidí que debía rentar un auto para conducir hasta allá y poder salvar a las perritas”, dijo Terán.

Las perritas pasaron la primera noche junto a Marin y su hija. No entendían muy bien qué estaba pasando pero parecían encantadas con el cambio de ambiente. Jugaron hasta quedar agotadas y finalmente se durmieron. Al día siguiente, Terán ya había llegado dispuesta a darles un hogar. Las nombraron Pepper y Patty y ahora se encuentran a salvo de la peligrosa vida en las calles.

“Les dije: ‘Les aseguro que la vida puede ser divertida y que todo va a estar bien’. Lograron dormir completamente relajadas”, explicó Marin.

Publicada por Leslie Hennings en Lunes, 15 de junio de 2020

Se necesitó de un maravilloso equipo de personas para poder brindar a estas perritas la vida que tanto se merecían. Es doloroso pensar en todas los días que pasaron pidiendo ayuda y sin nada que comer pero ahora todo es cuestión del pasado.

Esta historia es un ejemplo que todos debemos seguir. Una simple llamada o unos minutos de tu tiempo pueden salvar la vida a un peludito. ¡Comparte!

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