Acurrucado junto a una pared rogaba que a su vida llegara la persona indicada

Las calles de Brooklyn, Nueva York, tienen muchas historias de mascotas abandonadas para contar. Algunas han tenido finales maravillosos. Otras, lamentablemente, solo han quedado para la reflexión.

Sin embargo, la historia que queremos compartir ahora contigo es una de esas que de verdad nos conmueve el corazón. En varias oportunidades habían visto a un gatito atigrado deambulando por las calles.

Acurrucado junto a una pared, este gatito esperaba que a su vida llegara la persona indicada

Hasta ahora nadie había conseguido rescatarlo, pero Gissell, una rescatista de NYCCC se propuso ir tras él para cambiar su vida. Estaba recorriendo la zona por donde habían reportado al gato, cuando lo vio acurrucado.

El gatito dormitaba pegado a la pared de un refugio para personas sin hogar. Parecía como si él mismo entendiera que, al igual que los seres que acudían a ese lugar en busca de un poco de ayuda, él estaba en condiciones similares.

Gissell no había llevado consigo una trampa, ni una jaula, solo un poco de comida. Con los gatos de la calle nunca se sabe. Muchos de ellos suelen ser salvajes y otros han vivido en carne propia tantos momentos amargos, que no suelen sentir ninguna empatía con las personas.

Parecía descabellado, pero Gissell hizo lo que haría cualquier persona ante un gatito desamparado. Lo llamó con afecto… ¡y el minino atendió a su llamado! Para sorpresa de la rescatista el pequeño atigrado no se hizo de rogar. Era evidente que estaba tan necesitado de amor, que acudiría ante el más ligero gesto de cariño.

El tierno momento en el que Gissell da a este gatito amoroso un boleto hacia una nueva vida

La rescatista lamentó no haber llevado consigo los implementos para sacar a ese chiquillo de las calles en ese preciso momento, pero al menos sintió un gran alivio al ver que era dócil y que estaba dispuesto a recibir su ayuda y su afecto de muy buena gana.

Gissell fue de inmediato a buscar una jaula y un poco más de comida, pero cuando volvió al lugar donde se había encontrado con el gatito, no lo vio. La rescatista se desmoralizó. ¡Había estado tan cerca de sacar a ese pequeño de las calles!

Ella sabía cuánto tiempo habían tardado en dar con el paradero del gato y no podía creer que de un momento a otro, se había esfumado. No perdió la fe y de nuevo hizo algo tan simple como lo que había hecho al principio: llamó al gatito.

En cuestión de segundos, el pequeño apareció, vino corriendo hacia ella, como si se tratara de una amiga a la que conocía de mucho tiempo.

Pronto este adorable animalito se vio lejos de las calles

Gissell le dijo con afecto: «Estoy aquí para buscarte hoy. Hoy es tu día. Has esperado lo suficiente» y cumplió su palabra.

Gissell pidió la ayuda de Little Wanderers NYC y Melina Nastazia estuvo feliz de hacerse cargo de este amoroso gato. Al principio creyeron que era una madre embarazada, pero pronto descubrieron que era un macho castrado bastante grande.

Salvo algunos problemas con pulgas, Crookshanks está bastante bien de salud, lo que es una verdadera suerte. Se estima que tiene seis años y que a pesar de haber estado en las calles la mayor parte de su vida, ama estar con otras personas.

Gracias a un sencillo gesto Crookshanks obtuvo lo que por mucho había estado esperando: atención, afecto y una familia a la cual volver a llamar “suya”.

Ahora Crookshanks no quiere saber nada de las calles. Es feliz en el hogar que siempre soñó

Si esta historia te conmueve, difúndela, esto enseñará a otros cuánto afecto esperan algunas mascotas en las calles.

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