Capta a un águila hambrienta sosteniendo con fuerza a un cerdito temeroso de su final

Cuando miramos al cielo para admirar la majestuosidad y belleza de las aves lo que menos esperamos encontrar es un mamífero volando. Tal le ocurrió a un fotógrafo australiano que pretendía captar hermosas águilas al alzar el vuelo, pero lo que plasmó su cámara fue algo totalmente inesperado.

Clarke Espie es un fotógrafo de 75 años de edad, que ama a los animales y a la naturaleza. Antes de dedicarse a la fotografía, trabajó durante treinta y cinco años como buzo comercial y documentalista.

Cierto día, regresaba a un campamento de Cromarty Wetland en Queensland, Australia; cerca del monte Elliot, al sur de Townsville. Acudió a ese lugar para grabar como vivían las aves de esa localidad en las húmedas zonas.

«Me habían invitado a capturar la vida única y diversa de las aves que habitan estos humedales de clase mundial”, dijo el hombre.

Y fue en ese momento que miró con asombro a dos grandiosas águilas marinas que pasaban sobre su vehículo, un sonido parecido al chillido que emite un pequeño cerdo llamó rápidamente su atención.

¡Es impresionante!

De inmediato preparó su cámara con un teleobjetivo de 500 mm, y buscó hacia donde se dirigía el peculiar ruido. La cámara captó una majestuosa águila levantando el vuelo con un pequeño cerdo asido con fuerza de sus fuertes garras.

Lo primero que pasó por la cabeza del hombre fue que se trataba de un gran pez, pero cuando apuntó bien su cámara no había la menor duda, era un cerdo de unos cinco kilos de peso aproximadamente.

Espie está acostumbrado a ver cómo las aves de una manera magistral atrapan a sus presas en las aguas, pero nunca había sido testigo de nada parecido a la experiencia de ese día.

«He visto al imponente carnívoro águila de vientre blanco caer en picada en una inmersión poco profunda para arrebatar presas en sus enormes y poderosas garras, pescando aves acuáticas, tortugas, conejos, zorros voladores, etc., pero esto era algo que rara vez se veía”, expresó el atónito hombre.

El asustado cerdito seguía gruñendo, seguramente sin entender lo que ocurría. Aunque no era muy difícil entender el final que se le acercaba.

«A pesar de sus poderosas alas, el águila marina luchó por ganar altitud antes de aterrizar su presa en una pequeña isla dentro de los humedales, donde juntas las águilas compartían la presa”, agregó el fotógrafo.

En Australia los cerdos salvajes abundan, hay alrededor de veinticuatro millones, pero no son del todo aceptado aceptados. En Queensland se les acusa de que dañan los cultivos y al ganado, degradan el agua y los suelo, y de que cazan indiscriminadamente a las especies de la zona.

La imagen tomada por Espie fue compartida en las redes sociales y cautivó a muchos internautas.

Por lo visto las águilas australianas se fastidiaron de comer peces, y prefirieron otro menú para darse un banquete.

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