Una perrita corre en medio del tráfico arriesgando su vida, rogaba por ayuda para su dueño

A una perrita amorosa y fiel no le importó arriesgar su vida corriendo en medio del tráfico. Luchaba por buscar ayuda para su dueño herido.

En el rato que menos nos imaginamos podemos ser testigos de verdaderos actos de amor. Sin embargo, pocos son los afortunados de presenciarlos, y se quedan atónitos cuando ven que los héroes y protagonistas de esas historias, tienen colita y cuatro patas.

Milagro Muñoz Araya y su esposo detuvieron su automóvil cerca del hospital veterinario, en donde ella trabaja, en Guapiles, Costa Rica. En ese momento, vieron a un pequeño perrito amarillo que iba deambulando de un lado a otro en medio de la calle, esquivando a los autos como podía.

A la perrita no le importó perder su vida por amor a su humano favorito

perrita

«Cuando la vi corriendo de un lado a otro de forma tan nerviosa, supe que estaba intentando decirnos algo, así que mi esposo y yo estacionamos el auto para entender qué le pasaba», contó Milagro.

Era una perrita quien los condujo hacia un hombre tirado en el suelo con un bastón a su lado, se notaba que estaba muy lesionado.

Los grandes actos de amor siempre vendrán de un perro

«Mi esposo y yo inmediatamente corrimos hacia ella, la perrita vino con nosotros y cuando lo tuvo cerca empezó a lamer su rostro sin detenerse. Llamamos a una ambulancia», dijo Milagro.

Comenzó a llover, pero la peludita no se apartó del lado de su dueño. Nunca lo abandonó. 

La perrita jamás dejaría a su dueño, a quien más amaba en la tierra

Cuando llegó la ambulancia, los oficiales alzaron al hombre y lo introdujeron en el vehículo… Y por supuesto la perrita saltó hacia adentro también. Se montó encima de la cama médica y se apoyó en su pecho. El paramédico encargado permitió que ocurriera, pero luego tuvieron que sacarla, ya que no estaba permitido trasladar perros dentro de ese vehículo.

La perrita lo habría acompañado hasta el final pero no se lo permitieron

Después de que el hombre fue dado de alta en el hospital, Milagro averiguó en dónde vivían y fue a visitarlos. Su hogar era la caja de una furgoneta… Se trataba de dos amigos muy pobres, que sólo se tienen el uno al otro.

El nombre de la valiente peludita es Chiquita, pero su corazón es enorme

Milagro decidió hacer algo para ayudar, y se llevará a Chiquita a la clínica en la que trabaja para vacunarla y limpiarla, ya que prácticamente vive en la calle. También le harán los exámenes de sangre pertinentes para asegurarse de que esté en buenas condiciones de salud.

«Pienso que es muy importante que la gente se entere de este tipo de historias, para que se vuelvan más conscientes no solo de cuánto sufren los animales, sino de lo buenos que son. Están muchas veces indefensos, tienen un gran corazón y en ocasiones requieren de nuestra ayuda. Esto no debería ser pasado por alto», dijo Milagro.

Solamente se tienen el uno al otro pero eso les basta

Ella tiene toda la razón. Qué bueno que en el camino de Chiquita se cruzaran dos bondadosas personas que se interesaron lo suficiente en su inquietud y llegaron hasta el fondo del asunto para ayudarlos tanto a ella como a su dueño.

Los perritos son los seres más nobles y puros. Nos parte el alma que tanto el buen hombre como la peludita no cuenten con un techo digno al que llamar hogar. Ojalá que el que esta historia haya llegado a tantos rincones sirva para que reciban toda la ayuda que merecen.

Los animales son realmente maravillosos y pueden salvarnos la vida en muchas oportunidades. ¡No merecemos los perros!