Llora desconsolado y lucha con desesperación por despertar a su dueña fallecida rascando la caja

La vida nos cambia para bien cuando vivimos con animales. La verdad es que, su presencia hace que todo parezca más fácil. Son capaces de llenarnos de un amor tan puro e incondicional, que incluso es capaz de traspasar las fronteras que nos separan del otro mundo.

Nuestra siguiente historia, es una que nos habla del nivel al que puede llegar la fidelidad canina, de ese amor tan inmenso que nos tienen nuestras queridas mascotas. Se trata de un cachorro en Brasil, quien, tras el fallecimiento de su humana, no se movió del ataúd, e incluso lloró la partida de su ser querido.

“Llorando como si fuera una persona que perdió a un ser querido”, dijo el propietario de la funeraria aquel día.

Rascaba el ataúd como tratando de despertarla

Y es que, durante toda su vida, este fiel cachorro dio lo mejor de sí para estar junto a su cuidadora, para abrazarla y consolarla en los momentos difíciles, defenderla cuando era necesario. Toy demostró con creces que, esa unión perviviría más allá de la muerte.

Fue adoptado de cachorro y siempre tratado como un hijo

La conmovedora escena fue captada por Jailson Almeida, dueño de la funeraria donde fue velado el cuerpo, ubicada en Camaçari, Bahía. Y así, se dio a conocer la extraordinaria relación de amistad entre Toy y doña Luzinete Lopes Diniz, una mujer de fe, muy conocida y querida en su barrio.

Doña Luzinete falleció luego de sufrir un infarto

Pero, de entre tantos que la amaban y asistieron a darle el último adiós, hubo uno en particular que expresó todo su cariño hasta el final de la ceremonia: Toy quién era su hijo entendió que sería su última oportunidad de estar con su amada mamá y quiso aprovecharla al máximo.

“Fue una digna muestra ejemplar de gratitud y respeto hacia su ser querido. No quería que alguien se acercara al ataúd”, añadió Jailson.

Además, el hombre describió cómo las personas de alrededor quedaron sorprendidas al ver la reacción del perrito, quien, además de no dejarlos acercarse, realmente estaba muy acongojado.

Aullaba desconsolado, parecía estar sufriendo mucho la pérdida de su querida doña Luzinete. Algo realmente inusual para muchos de los asistentes, pero muy bello, sin lugar a dudas.

Todos fueron testigos de que si el noble animalito se negó a separarse hasta el final de su adorada Luzinete, fue porque esta le prodigó a Toy el mismo amor en vida que todo perro merece.

Esta hermosa historia nos remite a la del perro de Abraham Lincoln, quien corrió desesperado alrededor de la Casa Blanca minutos antes de su asesinato, o del perro de Lord Carnarvon, descubridor de la tumba de Tutankamón, quien horas después del fallecimiento del arqueólogo aulló hasta morir.

Comparte esta historia con tus amigos, familiares y seres más queridos. Definitivamente, el vínculo que se crea entre un perro y un ser humano puede llegar a veces a traspasar las fronteras de este mundo.