Cuando una enorme serpiente de cascabel iba a atacarlo su fiel gatita lo salvó

Los animales crean lazos con las personas y se convierten muchas veces en guardianes de estos en situaciones de inminente riesgo, y eso quedó evidenciado cuando un hombre en Brasil aseguró que su pequeña gatita le alertó de algo realmente peligroso para él.

El gatito daría la vida por su humano

Guilherme do Carmo Rodrigues es un analista técnico de 28 años de edad que vive en una zona rural en Bandeirantes, a 72 km de Campo Grande. Cierto día se encontraba en el porche de su casa y caminó cerca de un jarrón que contenía una planta y no se percató de que allí estaba una serpiente de 1,20 metros. Fue su gatita quien se estremeció al verla y salió rápidamente del lugar.

“Es un lugar de nuestra casa que frecuentamos mucho. Iba a comprar una papaya cuando me sorprendió este animal. Después de que la gatita se fue, noté que era una serpiente de cascabel. Fue un gran susto”, dijo Guilherme.

El hombre reconoce la astucia de su gatita, quien estuvo muy cerca del reptil y pudo avisar con su cuerpo de la presencia del peligroso animal antes de escapar. Por ese sitio también pasan con frecuencia su padre y su madre; en ese caso la situación pudo haber sido peor porque no estaba fácilmente a la vista.

“Mila es una gatita muy inteligente. Cuando vio a la serpiente, se detuvo, se estremeció y luego se escapó. Casi fue atacada por la serpiente de cascabel”, agregó el hombre.

Por lo visto no es la única ocasión en que un animal de ese tipo pasea por los alrededores de la casa y Mila siempre está ahí para alertar. A fines del año pasado Guilherme se llevó un gran susto porque encontró a una anaconda dentro del gallinero y con mucho cuidado la recogió en un valde y la liberó en un lugar alejado de la granja. En esa oportunidad contó con la ayuda de su padre, Edmilson Rodrigues Severino, quien también se crio en el campo y sabe cómo lidiar con animales de ese tipo.

“Me levanté temprano, fui a abrir el gallinero y tratar a las gallinas, la serpiente estaba acurrucada allí en la parte donde están las gallinas. Notamos que ya se había comido una. Salí corriendo a llamar a mi padre, porque estaba realmente asustado en ese momento”, relató Guilherme.

La familia considera que no se debe acabar con la vida de las serpientes porque no están haciendo nada malo, sencillamente están en su ambiente y los humanos son los que están usurpando su espacio. Por eso lo único que hacen en esos casos es sacarlas y devolverlas más lejos, a su hábitat, donde estén seguras y no puedan lastimar a nadie.

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