Desechada en un contenedor al sufrir un accidente logra encontrar un hogar a miles de kilómetros

Dulce es una de los miles de perritos callejeros que viven las más terribles calamidades diariamente pero cuya historia dio un giro sorprendente, gracias a sus ganas de vivir y la llegada de un ángel que logró rescatarla.

Dulce fue dejada sola y lesionada en un recipiente para desechos. Sus lesiones delataban la posibilidad de haber sufrido un accidente y su dueño en lugar de auxiliarla decidió por dejarla, como si de un traste viejo se tratara.

La perrita fue dejada en un contenedor como este.

Con sólo cinco meses esta perrita ya llevaba sobre su cuerpo las marcas de un duro pasado, sólo sus ganas de vivir la mantuvieron respirando hasta que apareció su heroína.

La barranquillera Mely escuchó ruidos extraños dentro de un contenedor y se sorprendió al ver el estado tan deplorable en el que estaba el animalito, de inmediato decidió tomarla entre sus brazos y llevarla a un veterinario.

Desafortunadamente, el médico dijo a Mely que no había mucho que hacer pues la criatura tenía sus signos vitales bastante bajos y lo más probable es que no resistiera.

Dulce el día en que fue hallada.

El galeno recomendó que lo mejor sería aplicar la eutanasia y así para todo el dolor por el que estaba pasando el animal.

El duro diagnóstico del veterinario fue como un reto para Mely, quien decidió tomar todos los riesgos y gastos que significaría pero quería intentar salvar a la perrita que bautizó como Dulce. Si el animal había sufrido tanto solo y aún se aferraba a la vida, quién era Mely para negarle la posibilidad de salir adelante.

Dulce luchando por respirar, el día en que la encontraron.

Mely estuvo al cuidado de Dulce mientras se encontraba en observación dentro del hospital veterinario y un mes después la criatura mostró los primeros signos de mejoría.

Debido al accidente, la perrita perdió ciertas destrezas motoras, así que lograr moverse ha sido todo un reto para ella. Sin embargo, esta amiguita pasó de sólo poder levantar su cabecita, comer solita o dar unos cuantos pasitos a correr y andar libremente como cualquier otro peludito.

Dulce y Mely después de toda la batalla que liberaron juntas.

El proceso no fue sencillo, Mely dedicó meses en tratamientos, terapias y mucho amor y cuidados para Dulce pero finalmente logro cumplir su promesa de hacerla vencer la muerte.

Una vez superado el peligro, la colombiana supo que era momento de que Dulce comenzara una nueva vida, su misión es rescatar peluditos pero ya tiene bastantes animales en su casa y quedarse con la perrita significaba negarle la posibilidad a otro can de que pudiese recuperarse como Dulce lo había hecho. 

Dulce tomando una siesta junto a uno de sus hermanos peludos.

Frente a esa realidad, Mely comenzó una incesante búsqueda para dar con la familia perfecta para la perrita.

“Dulce eres la confirmación que con amor todo se puede sanar, todo se puede curar. Porque tu para mi no eres una mascota, eres familia. Dulce está en busca de un bello hogar responsable que le siga dando el amor que ella se merece”, escribió Mely en su cuenta de Instagram.

Dulce en su campaña de adopción.

En principio el asunto no fue sencillo pues muchas personas creían que la peluda podría ser una gran responsabilidad debido a los cuidados médicos que requería. No obstante, una amorosa pareja apareció en el camino pero había un pequeño detalle: estos se encontraban en los Estados Unidos.

No sólo el traslado era un problema, sino que sería una decisión difícil para Mely pues si algo salía mal Dulce no podría volver a su lado.

Estos vídeos muestran el proceso de recuperación de esta guerrera.

Desde Barranquilla, la mujer entrevistó muy bien a los adoptantes Karen Allen y su esposo para sentirse realmente segura y cuando la decisión estuvo tomada ambas partes iniciaron una campaña para reunir el dinero del traslado

¡Afortunadamente! Una organización en Canadá se enteró del caso y se ofreció a cubrir todos los gastos y Dulce pudo encontrarse con su nueva familia.

Nuestra guerrera disfrutando del invierno en su nuevo país de residencia. 

Milagrsamente, Dulce no sólo encontró a la mujer que salvó su vida sino que fue motivo de toda una ola de generosidad y tras muchos esfuerzos ahora la perrita encontró una nueva vida en los Estados Unidos. Dulce vive en una casa amplia y pasa sus días rodeada de amor y mucha diversión al lado de otros dos perritos.

Pequeñas acciones son las que marcan realmente la diferencia y la decisión de Mely al luchar por Dulce ha sido el más grande gesto de amor, comparte esta historia y envíale tus bendiciones a estas guerreras.

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