Destrozados por la muerte de su mascota viajan a una isla remota para rescatar perros sin hogar

Perder a un ser querido es algo que causa mucho dolor pero si todos lograran transformar ese sentimiento en el impulso para construir algo positivo, el mundo sería un lugar realmente diferente. Una evidencia de que esto es realmente posible lo es la pareja de Lituania, Mantas Pralgauskas y su esposa Rasa.

Mantas junto a uno de los animalitos que ha rescatado.

Estos esposos decidieron dejar su hogar para mudarse a la paradisíaca isla después de haber perdido a su amado perrito y su fin fue realmente conmovedor.

Hace seis años que las vacaciones de la pareja en Koh Kood (Tailandia) terminaron por convertirse en su lugar de residencia, allí iniciaron una nueva vida junto a Aiko y Rudis, pero su idílica realidad se tornó de dolor cuando su bóxer de 10 años falleció.

Los peludos rescatados por Mantas disfrutan al máximo de su compañía.

Con la muerte de Aiko, Mantas y Rasa decidieron darse un largo respiro en el lugar y fue allí cuando iniciaron con la adopción de perritos sin hogar que vivían en la isla. Sin saberlo, pronto ese dolor que sentían por la ausencia de Aiko se convirtió en el motor de lucha para una nueva causa.

Ante la poca presencia de veterinarios en el lugar o personas para ayudar a los animalitos, los esposos se convirtieron en rescatistas y comenzaron a cambiarle la vida a muchos peluditos.

Mantas con algunos de los canes rescatados, entre ellos un perrito paralítico.

Este paraíso al sudeste asiático no contaba con ninguna protectora que promoviera el cuidado de los perritos y una vez comenzaron a adentrarse en la problemática, Mantas y Rasa se dieron cuenta que eran muchos los animalitos que necesitaban ayuda.

Los canes sobreviven del apoyo de los pobladores y las atenciones de algunos turistas pero no tener un hogar siempre los deja en un lugar vulnerable.

Mantas recibiendo un donativo enviado a la isla par ayudar a su causa.

Actualmente esta pareja brinda protección a quince perritos pero el asunto no sólo ha sido difícil por los gastos que generan, sino por la incomodidad que representa para algunas personas,

“El casero del lugar que alquilamos hace años se negó a extendernos el contrato. Quedamos literalmente en la calle con nuestra gran familia, ya que el dueño de la casa era totalmente anti-animales”, reveló Mantas.

Los rescatados en la antigua casa en la que vivían junto a Mantas y Rasa.

Pese a los problemas que su noble causa les ha traído en el lugar, los esposos no han desistido de su intención y decidieron irse a un lugar más remoto de la isla para continuar con su refugio.

Su labor tampoco queda en los quince perritos con los que viven, sino que esta joven pareja fundó Sabai Dog Koh Kood, una red de alimentación y cuidado médico para los callejeros de la isla.

Estos chicos con casi ningún conocimiento en medicina veterinaria pero sí con muchísimo amor han logrado que al menos unos 1.000 perros de la isla sean esterilizados. Pese a este logro, existe una gran preocupación para Mantas: la isla aún no cuenta con un veterinario.

«Para casos serios como pérdida de extremidades en trampas, lesiones profundas o casos desconocidos, llevamos a los perros al continente en bote y después conducimos 100 kilómetros para llegar a una clínica veterinaria, o 700 para ir al hospital”, reveló Mantas.

Mantas encontró su vocación y los canes están muy felices por eso.

Rasa y Mantas trabajan con los recursos que adquieren de su propio trabajo. No tienen ningún financiamiento externo, salvo a las pequeñas donaciones que reciben de algunos conocidos, pero esto poco les importa con tal de ayudar a los peludos que lo necesitan.

El dolor que la pareja sentía por la pérdida de Aiko se mitigó al entregarles un vendaval de amor a otros perritos, comparte su historia y que el mundo vea su gran ejemplo de servicio.

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