Señalan al dueño de dos vacas que no paran de amamantar a los cerditos obsesionados con su leche

El paso de la vida citadina al campo supone siempre una inolvidable incursión en el gran espectáculo de la naturaleza. Especies únicas nos maravillan con su presencia, dando paso a escenas llenas de ternura y exotismo, como la que se vivió y luego se evidenció en unas fotografías que se volvieron virales.

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El hecho sucedió en una granja rural ubicada en Cuba, en una localidad conocida con el nombre Sancti Spiritus, en pleno centro del país. Resulta que, en uno de los establos, una vaca fue descubierta amamantando a un grupo de lechones bebés, quienes se peleaban desesperados por la leche.

Esta particular situación hizo que el señor Ruperto Rodríguez Gallo, productor de leche y encargado de los animales de la finca ganadera de una cooperativa local, comenzara a preocuparse.

La tierna escena también suponía una importante pérdida en la producción láctea.

Las vacas solo estaban produciendo para darle de comer a los lechoncitos enviciados e insaciables. Sin embargo, aprovechó la ocasión para dejar constancia del hecho y lo fotografió y publicó en sus redes sociales.

“Hasta con las vacas paradas los lechones quieren mamarlas”, dijo Ruperto, encargado de la granja.

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Las vacas convivían con los cerdos en el mismo espacio. Pronto, Ruperto se dio cuenta de que las cifras del ordeño estaban disminuyendo y, sorprendido, pudo constatar que los lechones estaban mamando directamente de las reses, mientras estas se encontraban descansando, echadas en el suelo.

Según cuenta, en tantos años de experiencia con animales de granja, aunque dice haber escuchado alguna vez sobre el tema, es la primera vez que presencia una situación similar.

“Llevo más de 25 años en la finca con el ganado y criando cerdos, y primera vez que ocurre esto. Había oído hablar de eso, pero no lo había visto; incluso se lo comenté a los vecinos de por aquí y no lo creían”, añadió el hombre de campo.

Rodríguez asegura que una de las lechonas es la principal responsable del descontrol de los demás miembros de la camada. Dice que ella es quien le ha enseñado a los otros y ahora todos se habituaron a las ubres de “mamá vaca”.

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Actualmente, Ruperto tiene a dos vacas recién paridas y los pequeños cerditos se pelean para alimentarse de ellas. Dice que su ganado se deja, después de que ya terminó de amamantar a su ternero.

Es sin duda una situación increíble y hasta mágica o poco usual, y, aunque representa pérdidas para el negocio, Ruperto deja que las nobles mamás vacas den un poco de cariño a los cerditos a través de su rica leche.

Pero muchos juzgan el hecho como maltrato animal, ya que no ven que alimenten a sus terneros, las ven muy flacas y llorando.

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Comparte esta historia con tus amigos, que nos da una clara idea de hasta dónde puede llegar el instinto maternal en un animalito, que nos dan mil vueltas a los humanos.

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