El encierro y la desnutrición dejan en peligro la vida de un bebé orangután rescatado

El egoísmo y la ignorancia de algunas personas pueden llegar a límites sorprendentes y no sabemos hasta cuándo dejarán de perjudicar a los más indefensos, pero por fortuna, aún queda gente sensata y de buen corazón que están dispuestos a terminar con las más insólitas pesadillas.

Tal es el caso del horror que debió vivir un bebé orangután que recientemente ha sido rescatado.

Su nombre es Budi y con sólo 10 meses de vida su cuerpo se convirtió en el reflejo de su tortuoso pasado.

Antes de ser rescatado por la organización protectora International Animal Rescue con sede en Uckfield en East Sussex, Budi vivía en un pequeño gallinero y era alimentado sólo con leche condensada.

Sus “dueños” decidieron tenerlo en su casa como una mascota cualquiera sin pensar en las consecuencias que esto traería para el crecimiento de la criatura.

Lo que para ellos era tierno, representaba un peligro potencial para la vida de la criatura.

Budi no recibía nada de alimentos sólidos porque su dueño pensó que estos podrían lastimarlo, así que durante los primeros de vida este pequeño estuvo privado de una cantidad de nutrientes y vitaminas vitales para su correcto crecimiento.

Como si esto no fuese suficiente, la leche condensada que recibía también ocasionó estragos en su salud y el pequeño terminó enfermo y con desnutrición.

Budi vivía en un espacio reducido dentro de un gallinero para evitar que se escapara. Por esta razón, sus huesos y extremidades no se habían formado correctamente.  La ignorancia y negligencia de su dueño lo estaban matando lenta y dolorosamente.

“Su pequeño cuerpo estaba hinchado por el líquido de la desnutrición severa y sus extremidades estaban hinchadas y dobladas. Era completamente incapaz de moverse o incluso sentarse solo”, dijo Alan Knight, portavoz de la International Animal Rescue.


Fue el propio dueño de Budi quien decidió entregarlo a los rescatistas para que le salvaran la vida. Con casi un año de edad, este amigo se comportaba como un orangután recién nacido. Budi no tenía fuerzas ni para treparse o balancearse en objetos de poca altura.

El orangután lucía bastante enfermo el día que lo rescataron.

Debido a la desnutrición Budi padecía de anemia severa y deformación en sus extremidades, así que los rescatistas decidieron intervenir de inmediato.

“Cuando nuestro equipo sacó a Budi de su jaula en Kubing en Borneo para prepararlo para el viaje al centro de rescate a diez horas de distancia en Sungai Awan, sus ojos literalmente se llenaron de lágrimas y lloró de agonía”, dejo Alan.

No podemos imaginar la tristeza que había guardado en su corazón, su mirada era un grito de auxilio.

Budi fue llevado a un centro médico especializado para monitorear de cerca su salud. Aunque se encuentra medianamente estable, los médicos luchan por recuperar su metabolismo y que los daños en sus huesos no se vuelvan permanentes.

“Me gustaría asegurarle que la vida de Budi ya no está en peligro, pero todavía está muy débil y es demasiado pronto para decir qué daño a largo plazo podría haber sufrido durante sus meses de inanición y cautiverio. El tratamiento y la atención que reciba en los próximos meses serán críticos para el futuro de Budi”, dijo la directora de IAR, Karmele Sánchez.

Pese a las dificultades que presenta Budi se aferra a la vida con gran fuerza y valentía. El pequeño ya ha podido cercarse por cortos períodos y esperamos que con los cuidados que está recibiendo pueda trepar árboles como los demás de su especie.

El personal trabaja duro para poder animarlo.

Este pequeño vivió una verdadera pesadilla y lo más lamentable de todo es que como él hay muchos animales más pasando por algo similar.

«No se debería obligar a ninguna criatura viviente a vivir en un dolor y miseria insoportables durante meses, y menos aún un bebé orangután indefenso sin una madre amorosa para consolarlo», expresó Alan Knight.

Cuando son atrapados como cría, las personas los llevan a su casa para “cuidarlos” como mascotas sin saber absolutamente nada de las necesidades que las criaturas tengan.

Por favor, que la mirada triste de Budi y su sufrimiento sirva de lección a mucha gente, quizás su dueño no quería lastimarlo pero su egoísmo así lo hizo y ahora Budi debe enfrentarse a las consecuencias de una agonía que no merecía vivir.

Por favor comparte esta nota y ayúdanos a crear consciencia ¡No compres ni atrapes animales salvajes! Dejemos vivir a cada especie en su verdadero hogar: la naturaleza.

¿Te gustó?

Te recomendamos

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!