Vagabundo moribundo desconsolado suplica un último deseo para su amada perrita antes de partir

Jenine-Lacette DShazer transitaba en su coche por las calles de Fresno, California, cuando una enternecedora imagen llamó toda su atención. Se trataba de un hombre que acunaba a un perrito.

Era un día de diciembre, particularmente frío, ya desde la distancia se notaba que ellos la estaban pasando mal para entrar en calor. Jenine-Lacette les llevó una manta, comida para gatos y un rollo de papel higiénico, lo poco que llevaba en su coche.

El hombre se llamaba Clifford James Herbert; su perrita, Baby. Lo primero que hizo fue agradecer enormemente la atención que había tenido con ellos. Jenine-Lacette quiso saber más de él para poder ayudarlo y lo que ella escuchó le desgarró el corazón.

Estaba sentado sobre la acera pero con todo su cuerpo trataba de cubrir al perro que tenía entre sus brazos.

Anteriormente Clifford fue un trabajador agrícola y el propietario de un taller mecánico, además de un guitarrista dorado. Sin embargo, en el 2006 perdió todo lo que tenía debido a una complicación en una cirugía de corazón, donde quedó discapacitado.

Debido a eso se vio obligado a usar una traqueotomía donde coloca un tubo para que el aire llegue a sus pulmones, su voz se volvió casi imperceptible. No pasó mucho tiempo para que se convirtiera en un hombre sin hogar, pero eso no era todo. Le habían diagnosticado cáncer y sólo le quedaban unas semanas de vida.

Pero su mayor preocupación era Baby, quería encontrarle una familia y que no fuera una perrita más sin hogar.

“Ella es mi mundo entero”, dijo en una entrevista. “A su lado me siento seguro y cómodo”.

Clifford había salvado a Baby de un dueño abusivo que la maltrataba, desde entonces ambos se ayudaron el uno al otro.

Ella es Baby

Fue entonces cuando Jenine-Lacette abrió una cuenta de donaciones en GoFundMe, con el dinero recaudado la primera semana Clifford pudo darle de comer a la perrota y rentar una habitación en el Crossland, donde pasaría sus últimas semanas de vida.

Sus últimos días juntos, Clifford toca la guitarra para Baby

Durante ese tiempo tuvo la oportunidad de ver que Baby era adoptada por una familia que estaba dispuesta a amarla y protegerla. Conviviría con otros perros que tenía la familia, incluso contaría con el amor de una pequeña niña. El deseo de Navidad de Clifford estaba cumplido.

Finalmente tenía una nueva familia que la amaría para siempre

Una nueva amistad naciendo

Ella era todo para su amigo, y por siempre estará en su corazón

Esta historia nos hacen pensar que queda mucha esperanza en el mundo, aún hay personas que están dispuestas a ayudar a otras y de paso a unos cuantos animales que lo necesitan.

Comparte esta historia para que más personas se solidaricen con lo que hay alrededor, nunca sabes cuándo te puedes encontrar a alguien que lo único que necesita es ser escuchado. ¡Descansa en paz, Clifford!