Enfermo, triste y solo en una parada de autobús mientras mira a los que le lanzan comida podrida

Escuchar historias de animalitos callejeros abandonados a su suerte, no es novedad para nadie. Sin embargo, por más común que sea, el drama que vive cada uno de esos peludos a los que la vida les ha pagado de la peor manera, resulta deprimente y hasta perturbador.

Los perritos son los seres más nobles y pagarían lo que sea por tener un hogar y unos dueños a quienes brindarles su amor y su fidelidad. Pero por el contrario, tienen que conformarse con la dura vida de la calle, expuestos a graves peligros, y a sufrir el abandono, la soledad, el frío, la tristeza más absoluta…

Así discurría la vida de este perrito que permaneció en la parada de un autobús sin que nadie decidiera detenerse

El callejerito yacía allí, enfermo, triste y solo, a la espera de un alma compasiva. Pero todo parecía en vano, muchos pasaban, algunos a lo mejor simplemente lo miraban, le tiraban comida podrida, y luego se iban.

Pero él lo único que pedía era las migajas de su amor, nada más…

Así pasó 3 largos días en ese transitado lugar, muerto de hambre y frío, pero sin que nadie hiciera nada por él … Hasta que una mujer de una organización de rescate, Stray Paws, fue alertada y no dudó en correr a socorrerlo.

«Cuando fui en su rescate, todavía estaba lánguido y muy triste, acurrucado en una caja de cartón», dijo la mujer.

La mujer cuenta que su corazón se partió en dos al verlo ahí tiritando del frío, sin apenas poder moverse. Enseguida se dio cuenta que algo no andaba bien con el perro. «Fue lo más desgarrador».

Entonces, ella se dispuso a levantarlo para llevarlo directamente al veterinario y que lo examinara a profundidad.

El perrito fue bautizado con el nombre de Helu

El veterinario fue lo más dulce que puede haber con un perrito que era consciente que estaba sufriendo dolor, además de que tenía su corazón roto por la soledad de la calle.

Tras hacerle numerosas pruebas, descubrió que lo que tenía era muy grave: sufría de un derrame pulmonar, lo que le causaba agitación y no podía caminar correctamente.

Por eso, tuvo que permanecer en la clínica varios días bajo su cuidado, pero el médico le prometió a Helu que todo estaría bien.

El pequeño iba respondiendo a todos los cuidados de maravilla y sobre todo al amor que por primera vez sentía en su vida

Así que días después, la mujer fue por Helu a la clínica, ya estaba listo para que siguiera teniendo los cuidados que necesitaba.

Helu ya podía caminar con la ayuda de una correa y su mejoría completa dependería de que simplemente se sintiera amado

Aunque habían pasado varios días, el hermoso Helu reconoció de inmediato a su rescatista, la mujer no pudo menos que conmoverse y decidió adoptarlo para siempre, no permitiría que volvieran a destrozarle el corazón y a partir de ahora el pequeño no merecía más que amor.

Helu nunca tendrá que preocuparse por su próxima comida o por tener un lugar donde reclinar su cabeza.

Puedes ver esta emotiva historia completa en el siguiente video:

Nos encantan estos finales así de felices, es lo que todos los perritos del mundo merecen. Comparte esta nota en homenaje a todas esas almas que desinteresadamente lo dan todo por los callejeritos.

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