Este adorable Golden ciego y su incondicional amiga guía están derritiendo corazones

Cuando pasamos por una situación realmente difícil es que nos damos cuenta quiénes son realmente nuestros amigos. Todos sabemos que los perritos son de las mascotas más fieles, sin embargo, dos hermosos golden retriever han demostrado que su fidelidad no es solo para los humanos sino entre ellos también.

Jake y Addie han demostrado ser amigos realmente fieles.

Jake, es un perrito de dos años de edad que lamentablemente perdió sus ojitos, cuando parecía que  todo había cambiado para el perrito su incondicional amiga Addie estuvo ahí para apoyarlo y ayudarlo acostumbrarse a su nueva vida.

Durante los últimos años la perrita ha estado de manera incondicional para su amigo.

Los problemas de visión de Jake comenzaron cuando tenía dos años de edad, sus dueños notaron que ya no estaba produciendo lágrimas. Le aplicaron diferentes medicamentos asignados por su veterinario especialista en ojos, incluso intentaron varias cirugías pero sus ojitos se seguían deteriorando.

Sus dueños enfrentaron la más difícil decisión. Quitarle los ojitos o hacerle la eutanasia.

Ambas opciones parecían  complejas, y más para un perrito que ya había pasado por tanto. Para sorpresa  de la familia varios dueños  de perritos ciegos los contactaron alentándolos a seguir adelante con su perrito, aconsejándoles que con amor y ayuda podía llevar una vida normal y feliz.Su veterinario también les recomendó que la vista no es el principal sentido para los perritos.

Siendo el olfato y el oído los más importantes.

Decidieron realizar la cirugía y darle la más grande oportunidad de vida al adorable Jake. Desde luego que pasó por un largo periodo de adaptación pero logró adaptarse rápidamente a las circunstancias gracias a la ayuda de su amiga Addie.

Addie llegó a la familia después que su golden Wrigley muriera.

Después de la operación la perrita llevaba una campanita en el cuello para que Jake la siguiera  a través de los sonidos y el olor, al pasar el tiempo la empezó a seguir por su cuenta y no fue necesaria la campana.

Addie fue un verdadero lazarillo para Jake.

En ocasiones Jake tropieza con algunas cosas en la casa, sin embargo hace muchas cosas solo, incluso camina con gran facilidad por el vecindario. Lo mejor de todo es que poco a poco ha demostrado ser un perrito mucho más seguro y juguetón. Su familia está muy feliz de haber tomado la decisión correcta y haber contado con el apoyo de todas las personas que los animaron a seguir adelante.

Anímate a compartir la nota para que todos comprendan que los perritos pueden salir de la más difícil situación si cuentan con nuestro amor incondicional y apoyo.

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