Focas aterrorizadas saltan de peligrosos acantilados tratando de huir de turistas intrusos

Cada vez son más las especies de animales marinos, cuya vida se encuentra en riesgo por la contaminación, el calentamiento global y la pesca. Cientos de organizaciones se dedican a la protección y cuidado de la fauna marina pero parece que sus esfuerzos no son suficientes por el terrible daño que causamos los seres humanos. Las focas, por ejemplo, han visto su población decaer de manera abrupta en los últimos años.

La escena fue captada en Cornualles, al suroeste de Inglaterra.

Los últimos estudios realizados por el Seal Protection Action Group junto al grupo de Investigación Cornwall Seal en las costas británicas han demostrado el enorme estrés que los turistas causan en estos animales. Cuando se acercan a ellas, comienzan a huir de manera tal que se ven obligadas a saltar desde piedras muy altas para poder resguardarse en el mar.

“Ellas sienten mucha presión al ver embarcaciones motorizadas, buzos, pescadores, excursionistas, perros cuyos dueños los llevan con o sin correa, helicópteros, drones y más”.

La situación ha sido tan alarmante que ya se han visto decenas de focas en estampidas tratando de huir desesperadamente en dirección contraria cuando ven un grupo de turistas, especialmente cuando van acompañados con perros que comienzan a ladrarles y a perseguirlas.

En verano se suelen registrar más de 70 estampidas diarias.

Muchas de ellas no cuentan con el tiempo suficiente para medir el terreno por donde están moviéndose y saltan desde un lugar demasiado alto. Los miembros de Seal Protection Action Group aseguran que muchas focas sufren graves heridas o pierden a sus bebés por realizar este angustioso recorrido.

“No es justo que tengan que tomar acciones tan extremas. Ya se encuentran bajo el riesgo de ingerir plásticos en el mar y luchar con los cambios climáticos como para agregar más y más amenazas”.

Las zonas en las que las focas se encuentran en mayor peligro son precisamente aquellas en donde la comunidad vive en gran parte de los ingresos del turismo y ofrecen expediciones a su hábitat natural. Sue Sayer, una de las participantes de esta investigación, alzó la voz para hacer un llamado de conciencia y exigir que los turistas de las costas británicas se muestren respetuosos para que no se sientan amenazadas.

«Tenemos que darle más espacio a nuestra fauna marina».

Levantamos la voz en contra del trato tan inhumano que han recibido tantos animales por una industria turística que los toma como una forma de entretenimiento.

No te vayas sin compartir esta valiosa información para ayudar a salvar estos hermosos animales de una situación tan injusta.

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