Gatita está tan agradecida de ser adoptada que le lleva a mamá sus zapatillas hasta la cama 

La gratitud es una virtud que no todas las personas son capaces de albergar en el corazón, pero con las mascotas el asunto es diferente y esta gatita tan dulce así nos lo demuestra.

Se trata de Lulu, una minina que tras pasar trabajo en las calles encontró por fin un hogar en el que la tratan como a toda una reinita y por eso ella aprendió a hacer algo especial por su dueña.

La gatita le lleva a diario las pantuflas hasta su cama, es su forma de dar los buenos días.gatita

La historia de está gatita es como la de miles de animales sin hogar pero no todos tienen un final feliz como la de ella y por eso Lulu se empeña en atender a su dueña.

La gatita tiene 10 años y pasó uno dentro de un refugio, antes de que alguien la adoptara. Cuando la encontraron tenía problemas en su piel y el pelaje todo enmarañado, así que debieron pasar un par de meses antes de ser puesta en adopción.

Pero la felicidad de una familia no fue tan pronta para ella.

La gatita conoció a su actual dueña la madre de Kayla dentro del refugio y fue la señora quien convenció a esta Kayla para que le dieran una oportunidad a la felina.

En principio no la quería por su apariencia pero su dueña no se equivocó en lo hermosa que realmente era.

“Traté de convencer a mi madre de que comprara un gatito, pero ella claramente sabía lo que estaba haciendo. (Lulu) había estado en el refugio durante un año y nadie la quería porque tenía problemas de salud. Ella tiene una enfermedad renal y tenía las uñas encarnadas por estar en una jaula demasiado pequeña. Ni siquiera podía saltar cuando la tuvimos por primera vez”, dijo Kayla.


Los meses siguientes a la adopción, Lulu ya era parte importante de la familia y su estado anímico y de salud cambió por completo. De hecho la gatita atigrada cambió todo su pelaje por uno esponjoso y suave.

Mucho amor y cuidados le permitieron ser la reinita que es ahora. 

El hábito de llevar las zapatillas hasta la cama de la mamá de Kayla surgió en Lulu de manera inesperada. Una mañana la mujer despertó y bien que la gatita llegaba con una de ellas en su boca, la dejó caer en el suelo con orgullo, maulló y se marchó por la otra.

La dueña no podía creer lo que su pequeña estaba haciendo, todo le parecía surreal pero esa no sería la única vez que la situación se suscitara.

El asunto se convirtió en un ritual de “buenos días” para esta gatita.

Al parecer Lulu se percató de que la mamá de Kayla se calzaba cada vez que se levantaba y había decido acercárselas para facilitarle el trabajo, un gesto que conmovió al extremo a la dueña. De hecho, la misma Kayla no daba crédito a lo que su mamá le decía.

“Mi madre estaba sorprendida [la primera vez que sucedió] y usaba las zapatillas cubiertas de baba para alentar a Lulu”, dijo.

Aunque la mujer calzaba la evidencia de la gratitud de Lulu, Kayla se mostraba reacia a la idea de que la gatita fuese capaz de hacer semejante cosa. Ella no le creyó hasta que su mamá le sacó un vídeo para que le sirviera de evidencia.

“No le creí hasta que lo captó en cámara”, confiesa Kayla.

Después de esa prueba no había nada que dudar, realmente la bella Lulu le estaba demostrando a su humana cuánto le agradecía que estuviese en su vida y a partir de esas primeras veces el asunto se convirtió en parte de la rutina.

“Realmente parece que solo quiere cuidar a mi madre, ya que mi madre la cuida muy bien”, explica Kayla.


No solo los perritos son agradecidos, sino todos los animales a los que nosotros les demostremos un mínimo de amor y esto resulta aún más frecuente si han tenido un pasado tan difícil como el que carga esta gatita.

Lulu sabe que ahora está protegida y que todo su dolor es cuento viejo, así que solo quiere consentir a su humana tanto como la mujer lo hace con ella.

La gratitud es ese gran valor perdido entre muchos humanos pero que incluso los animalitos nos invitan a rescatar, solo hay que aprender de ellos.