Gatita callejera vuelve a la casa que siempre visitó para que le dejaran tener a sus bebés

Durante el pasado otoño de 2019, una gatita callejera de color negro, de la nada empezó a visitar el hogar de Ida Floreak, una artista y pintora, que vive en New Orleans, Louisiana (Estados Unidos). La mujer vivía con su mascota, otro gatito color gris.

La callejerita acudía al patio trasero de la mujer buscando saciar su hambre; por suerte, encontró en Ida un alma bondadosa que desde el primer momento no dudó en alimentarla. Desde entonces, la pequeñita aparecía en su puerta cada mañana maullando por comida, pero en realidad se mostraba muy temerosa con Ida.

Ida bautizó a la callejerita con el nombre de Salami

Luego se dio cuenta que su interés real era por el otro gato.

«Se olían el uno al otro, pero ella estaba más interesada en él, que él en ella, definitivamente estaba claro que ella venía aquí para verlo, lo cual fue dulce», contó Ida.

Las visitas continuaron y los amigos felinos frecuentándose, pero el gato anfitrión seguía «haciéndose el difícil» con la dulce Salami.

Hasta que un día, Ida empezó a notar una enorme barriga en la callejerita. Ida había pensado en llevarla al veterinario, pero sin que le de tiempo, de pronto Salami la sorprendió con que pronto sería madre.

El embarazo de Salami cambió la vida de ese hogar y hasta la propia madre cambió su personalidad, se mostró más cariñosa con Ida, ya permitía que la acariciara y se desvivía en dulces ronroneos.

Cuando Salami se dio cuenta que su barriga parecía explotar, y las calles definitivamente eran el peor peligro para ella y sus bebés, supo exactamente a quién acudir. Así que a principios del mes de abril, se presentó en la puerta de Ida, pero mucho más temprano que de costumbre.

«Vino a las 5 y chillaba muy insistentemente de una manera que parecía fuera de lugar, así que la dejé entrar y ella comenzó a tener sus bebés alrededor de las 8 o 9 de la mañana, me sorprendió porque pensé que cuando los tuviera no la vería en un par de semanas», dijo Ida.

Todo pasó muy rápido, pero Ida pudo acomodar unas mantas en su habitación para que Salami pudiera tener tranquila a sus bebés.

Cuando pensó que la madre lo había conseguido con sus 2 hermosas criaturas, Salami siguió dando sorpresas, y trajo al mundo 2 bebés más.

 «Estaba súper nerviosa de nunca haber visto o hecho algo así antes, pero al mirarla, estaba claro que ella sabía exactamente qué hacer. Fue una experiencia realmente intensa».

Cuando nació el cuarto bebé, Ida no sabía si reír o llorar de la emoción

El curioso parecido del cuarto pequeñito con su gato, que además era muy distinto a los demás hermanos, la dejó totalmente sin palabras.

Al parecer, quedaba claro quién era el padre, y ella estaba ahí para hacerlo cumplir con su responsabilidad paternal.

Ida siguió llenando de amor y cuidados a la madre y a los bebés. Sin embargo, no hacía falta. Al respecto comenta:

«Ella es una madre increíble, ella es súper atenta y dulce».

Una vez que los pequeñitos crecieron, Ida se encargó de buscarles hogares responsables para cada uno. Pero ella ya no podía separarse de Salami, el vínculo que las unía era demasiado fuerte, así que no dudó en abrirle las puertas de su hogar para siempre.

Comparte esta maravillosa historia de amor maternal y dulces casualidades que lograron que esta madre tuviera todo el amor que merecía cuando más lo necesitaba.

¿Te gustó?
Más noticias sobre:

Te recomendamos

¿Te gustó el vídeo?
¡COMPÁRTELO!