Gatito callejero se muda a una iglesia y acepta humildemente los elogios de los feligreses

Los gatitos son de las más mascotas más dulces y consentidas que puede tener una persona. La mayoría de estos pequeños felinos conquistan nuestros corazones y cómo no hacerlo si desbordan ternura infinita.

Un gatito llegó a la parroquia de São Sebastião, en la ciudad de Atibaia, Brasil.

Junior es un hermoso gatito callejero que tiene toda la atención no solo de la parroquia donde fue encontrado, sino de todos los usuarios de internet. Se desconoce de dónde viene tan lindo gatito, lo cierto es que un día llegó a la parroquia de São Sebastião (San Sebastián) y desde entonces ha decidido que no solo será su hogar, si no el templo, y de manera literal, donde recibirá amor.

El tremendo Junior es atendido por el padre de la iglesia Osvaldo Boracini.

Desde que llegó a la iglesia el padre ha atendido al gato como si fuera propio. Junior modestamente recorre los pasillos o descansa sobre el regazo de alguien mientras el padre Boracini da la misa.

Hace poco decidió dejar la modestia colocándose justo al frente del altar.

Al parecer la presencia de Junior aumentó la fe de los feligreses porque desde su llegada las bancas en la iglesia están llenas cada vez que hay misa. Curiosamente, el dulce gatito siempre le da a sus seguidores lo que quieren, dejándolo actuar en plena ceremonia.

Para Junior todos los cantos y alabanzas son dirigidos hacia él.

Con tanta atención es normal que Junior piense que todo eso se debe a su presencia. Sin bien no estamos ante el Dios mismo, sin duda se ha convertido en una pequeña deidad que de alguna manera deja un aura celestial en la iglesia con tanta ternura.

El dulce gatito siempre va a misa, señaló uno de los participantes de la parroquia.

Junior no es el único animalito que ha encontrado amor y consuelo en una iglesia o en la sotana de un padre. En la parroquia de Nossa Senhora das Dores (Nuestra señora de los Dolores), un perrito protagonizó una hermosa escena cuando en plena misa de la Ascensión del Señor, interrumpió la celebración para suplicar un poco de cariño.

Herman fue el perrito que encontró consuelo en el padre José Geraldo Sobreira.

Estos actos son catalogados por muchos como algo realmente divino, no necesitas ser creyente para aceptar que estos sacerdotes demostraron su amor por los animalitos a pesar que la misa contó con tiernas distracciones. Sobreira y Boracini tienen todo el respeto y admiración para quienes los animalitos son su vida y defienden la frase:

“Podemos juzgar el corazón de una persona por la forma en que trata a los animales”.

Ya lo decía el gran filósofo Kant y lo repiten miles de personas que ven en los animalitos su mayor amor y consuelo. Estos padres han demostrado su infinita misericordia, tú también puedes hacer la diferencia adoptando a un perrito o gato abandonado.

No olvides compartir este increíble historia que el mundo sepa lo sensibles y tiernos que son los animalitos al recibir todo el amor que merecen.

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