El pez que vivió atado a un desecho plástico por culpa de la inconciencia del ser humano

Si bien es cierto que día tras día un gran número de organizaciones se dedican en cuerpo y alma a crear conciencia sobre el daño que el hombre le infringe a la tierra, basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para notar que aún queda mucho trabajo por hacer; mucho desinterés y egoísmo que combatir.

Cada pequeña acción cuenta y, por eso, es preciso que comprendamos que cuando se trata de perjudicar el medio ambiente, todo suma: desde lanzar desechos tóxicos al mar hasta ignorar, por pura desidia, un pequeño residuo de plástico que se nos atraviesa por nuestro camino. Esto es algo que un joven de Canadá dejó muy claro cuando subió a su perfil de Facebook las contundentes imágenes de un pez que encontró en un río de su localidad.

Adam Turnbull se encontraba pescando el pasado sábado en el río Alberta, en Canadá, cuando repentinamente atrapó lo que parecía ser una buena presa. Hasta ese momento, nada parecía estar fuera de lo normal. Cuál fue su sorpresa, cuando al alzar el pez un poco más, vio que su cuerpo estaba dividido por una extraña ranura.

Al principio, Adam pensó que el pez había sido mordido por otro animal, pero cuando el joven pescador inspeccionó con detalle a su presa, notó que lo que estaba aprisionando de tal manera su cuerpo era una pequeña bandita de plástico, que rápidamente identificó y se trataba de una marca conocida de bebidas energizantes.

“Recojan su basura. Esto que ven aquí es un envoltorio de Powerade, cosa que no te ocupa nada de espacio en el bolsillo y que fácilmente puedes llevar contigo hasta poder depositarlo en la basura”, fueron las palabras de Adam que acompañan las desgarradoras imágenes del pez dividido en dos, como si estuviese a punto de partirse en cualquier momento.

El post de Adam ha sido compartido más de 22 mil veces y ha generado una ola de indignación que el chico agradece y que espera que sirva, al menos, para que muchos abran los ojos ante el gigantesco problema que somos nosotros mismos y nuestra ingratitud con la tierra.

Daily Mail

Gracias a a las imágenes de Adam, podemos ver cómo, a medida que esta pobre criatura iba creciendo, su cuerpo se fue adaptando a un mínimo anillo de plástico que le constreñía los órganos. Ahora pensemos, este es tan solo un caso de los millones de animales que se ven afectados diariamente por nuestros residuos, incluso por los que parecen más pequeñitos e insignificantes ante nuestros ojos. ¡Es hora de tomar conciencia de una vez por todas!

Nunca es tarde para aprender a ser una persona más responsable y comprometida con el medio ambiente, comparte este mensaje con tus amigos, con tus hijos, con todos tus conocidos. 

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