La cuarentena parecía complicarlo todo, pero él no dejaría de alimentar a perritos callejeros

Sola basta una cosa, una mínima cosa para que nuestra vida cambie y empecemos a verla de otra manera. Para Ferchy Kusner fue un movimiento de cola y una lamida en sus manos por parte de un perrito callejero para darse cuenta de su verdadera misión en la vida.

Kusner es un amante de los animales, un apasionado que en medio de una crisis sanitaria mundial arriesga su propia vida para poder alimentar a los perritos más vulnerables y abandonados.

Kushner trabajaba como ingeniero comercial.

Es bien sabido que la pandemia por el Covid-19 ha provocado una cambio total en nuestras vidas, las dinámicas de trabajo se han transformado y las calles permanecen vacías.

Sin embargo, los perritos callejeros no solo deambulan de un lado a otro con la esperanza de encontrar alimento, sino un gesto de amor que los haga sentir importante en medio de tanta desolación.

Dejó  su carrera para dedicarse a cuidar a los perritos callejeros.

Este hombre recorre las calles de La Paz, Bolivia para alimentar a cuantas perritos callejeros pueda, no solo les da comida, también les da cariño y compañía, algo que los peluditos agradecen enormemente con saltos, lamidos y movimientos de cola bastante agitados.

Kusner realiza esta jornada cumpliendo las medidas sanitarias, tapaboca y guantes forman parte de su vestimenta.

Ha creado varias fundaciones, su próximo sueño es construir un santuario.

Desde que inició la cuarentena este amante de los animalitos recorre las calles de La Paz dos veces al día, incluso esperar continuar cuando todo esto pase.

Al respecto comenta:

Es un reto lo que vamos a pasar hoy y el resto de días que vienen. Bastante difícil yo creo, tanto para los humanos como para los animales. La diferencia es que las personas podemos pedir auxilio, lamentablemente los animales no”.

Con todas las personas en casa debido a las estrictas medidas sanitarias implementadas por el gobierno de Bolivia, los perritos callejeros tienen menos probabilidades de poder encontrar algo de comer.

Por suerte, hay alguien que piensa en ellos y a diario se acerca a los perritos para hacerles saber que no están solos.

Choco es el nombre del perrito callejero que cambió su vida para siempre.

Esta hermosa misión la realiza todos los días a partir de las seis y media de la mañana. Enciende su vagoneta, que fue donada por otro amante de los animalitos, y recorre la ciudad.

Empieza desde San Miguel y continúa hacia Achumani, Irpavi, Obrajes, Puente Amor de Dios y muchas más comunidades.

Los perritos callejeros son para él como sus hijos.

Su gesto nos demuestra que para el amar no hay límites ni reglas. Solo la disposición de ayudar y hacer feliz a quienes siempre están ahí para sacarnos una sonrisa: los perritos. Gracias por ser ese héroe que tanto necesitan los perritos callejeros.

No dejes de compartir esta emotiva historia en tus redes para que cada rincón del mundo conozca el hermoso gesto de un hombre por los perritos más vulnerables.

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