«Lo que queda de Coqui se ha arrastrado hasta casa. Ha recibido 17 disparos y ha perdido un ojo»

Un mar de sentimientos de impotencia, indignación y dolor es lo que embarga el corazón de Laura Pereira, una joven de Pontevedra, España.

Cuando justamente el día de Navidad vio llegar a casa a su gato que había estado perdido 15 días, no pudo entender hasta dónde llega la maldad y crueldad en este mundo.

Los hechos sucedieron en la zona de Lérez-La Torre.

Al parecer, el pequeño estaba acostumbrado a entrar y salir de la finca familiar. Aunque en realidad Coqui no era la mascota de Laura, llegó a ese lugar un buen día y nunca más quiso marcharse. Desde entonces, nunca le faltó alimento, techo, ni cariño.

Pero en su última salida a explorar fue víctima de la peor atrocidad.

«Lo que queda de Coqui se ha arrastrado hasta casa. Le han disparado al menos 17 veces con una escopeta de balines, una de ellas en un ojo, que se ha infectado y lo ha perdido», relató Laura.

Laura llevó inmediatamente a Coqui a la clínica veterinaria Peluxa, donde no tardaron en hacer un descubrimiento desgarrador:

«Tuvieron que encerrarlo y torturarlo para poder dispararle 17 tiros, tiene otro muy cerca del otro ojo, por lo que casi pierde los dos. Quizás dándolo por muerto, luego lo dejaron marchar. Además está desnutrido y deshidratado».

Luego contó que a pesar de todo lo que ha sufrido la criatura, su ánimo es inquebrantable. «De ánimos está muy bien, es un gato fuerte y mimoso, el pobrecito ni siquiera se ha quejado», relata.

Laura compartió los avances de Coqui en una desgarradora publicación que ha sido compartida más de 5.000 veces:

Aunque las intenciones de Laura siempre fueron las de exponer el caso de Coqui sólo para denunciar los hechos, como ella mismo lo hizo después ante el SEPRONA y la Guardia Civil, no se libró de las críticas por haberlo dejado salir. Ella explicó que al no ser enteramente suyo, no podía responder por eso:

«Mis familiares que estaban a cargo ese día pensaban que hacían lo mejor para el gato dejándolo explorar y ser libre, y os pido por favor que no nos ataquéis por irresponsables porque la culpabilidad ya nos carcome a todos», sentenció.

«La responsabilidad es nuestra enteramente, por eso no estamos pidiendo ni ayuda económica ni nada que no sea información y justicia. Pero la culpa es enteramente de quien ha hecho esto«, afirmó.

Laura solo suplica ayuda para que le ayuden a dar con el desalmado

En otra publicación compartió actualizaciones de su estado y contó que Coqui ya fue operado para nuclearle el ojo y retirarle 3 balines más (de los once que aún tenía en su interior).

«Tiene una familia con la que quedarse y que se va a asegurar de que nunca más pase tanto miedo como debió pasar en este brutal ataque, una familia que lo quiere», agregó alegrando a muchos.

«Gracias de corazón a todos. Coqui ya está a salvo»

Publiée par Laura McPeartree sur Samedi 28 décembre 2019

Además, escribió un inspirador mensaje que ha empezado a compartirse ampliamente en redes sociales.

«Esta violencia que emplearon con él siempre va a más… el que lo hizo puede volver a hacer más daño a otro animal o quién sabe a quién. Coqui solo ha sido la imagen visible de una realidad que pasa todos los días».

Instó a aplaudir y dar visibilidad a todos esos héroes ocultos que hay por ahí, que salen a la calle a alimentar y cuidar animales que no son suyos, para subsanar los errores de otros.

«Todos los días miles de animales sufren las consecuencias de lo que nosotros los humanos provocamos con nuestros actos».

Por eso finaliza con una clara advertencia:

«Asumid las consecuencias de vuestros actos. No compréis animales, buscad la adopción, planteaos darle una oportunidad a ese abuelete que lleva tantos años en la protectora esperando un lugar tranquilo y cariño para sus últimos años, a esa gatita sin una pata (o sin un ojito), a esos dos hermanitos que vienen en pack porque así son más felices», concluye.

Finalmente, una protectora advirtió que tristemente, esta brutal agresión no es un caso aislado.

Casos como los de Coqui no pueden repetirse jamás. Es indignante hasta dónde puede llegar la bajeza y crueldad humana, parece que no tocamos fondo pero está en nuestras manos denunciar estas situaciones y proteger con todas nuestras fuerzas a los animales que están bajo nuestro cuidado, como si se tratara de nuestros hijos.¡Comparte esta noticia!

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