Loros salvajes huyen de la sequía a causa de los incendios forestales y encuentran el paraíso

Sabemos que las aves son animalitos muy curiosos que se roban nuestra mirada al volar sobre el cielo despegado, a pesar que podemos disfrutar de algunas aves dependiendo de la zona geográfica en la nos encontremos, hay un lugar en el mundo que se ha convertido en el hogar de cientos de aves exóticas.

Brasilia se convierte en un refugio para las aves.

En Campo Grande, Brasilia, se encuentran más de 158 nidos de guacamayos azules y dorados, se estima que al menos 700 aves vivan en el estado de Mato Grosso del Sur. Larissa Tinoco es investigador del Proyecto Urban Birds, comenta que las aves aparecieron por primera vez en 1999 huyendo de la sequía e incendios forestales en el Pantanal, parte de la selva amazónica y con la biodiversidad más grande del Sudamérica.

Afortunadamente, el contrabando de aves y huevos parece estar disminuyendo.

Tinoco plantea que desde el 2018 se ha aumentado de manera considerable los nidos en la ciudad, su investigación arroja que cerca de 184 crías de guacamayo azules y dorados han nacido en el perímetro urbano, en comparación con el año pasado de 133 crías, encontrando un ambiente favorable en medio del suburbio de la ciudad.

Las aves se acostumbraron a las personas que posan libremente para ser fotografiadas.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza señala que debido al alto grado de deforestación y operaciones ganaderas, las aves han encontrado en la ciudad un hábitat favorable.

Los guacamayos rojos y verdes también llegaron a Campo Grande.

Es tan alto el número de aves que incluso se están viendo en estados como Sao Paulo y Paraná, las hermosas aves han cautivado el corazón de los residentes de Campo Grande que las consideran símbolo oficial de la ciudad. En el 2018 se aprobó una ley que prohíbe derivar los árboles utilizados por los loros para anidar. Al respecto Guedes señala:

«Tenemos que seguir luchando para asegurarnos de que estos guacamayos se conviertan en un estandarte de verdadero compromiso con el medio ambiente”.

El compromiso de algunas personas es tan grande que algunos construyen techos de madera sobre los nidos para protegerlos de la lluvia. Campo Grande se caracteriza entre otras, por tener  exóticas palmeras que superan los 35 metros siendo el lugar perfecto para que loros y guacamayas aniden. Al ser una ciudad libre de depredadores naturales y surtida en frutas y nueces ha hecho que la tasa de supervivencia de estas aves sea mayor que en la naturaleza.

Científicos afirman que los guacamayos azules y dorados comen 31 tipos de frutas y nueces diferentes.

Enhorabuena las aves encontraron un lugar donde son amadas y tratadas con respeto, deseamos que las personas sigan realizando causas justas que garanticen la vida de estas hermosas criaturas.

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