Los rebuznos de felicidad de un burrito tras 8 años de trabajo forzoso y sufrimiento

Al hablar de rescate animal lo primero que podría pasar por la mente son las mascotas como perros y gatos que tantos abusos pueden sufrir, o incluso, animales de vida salvaje acechados por cazadores. Sin embargo, hay algunas criaturas que aunque por años han sido vistas de la forma más despectiva, también necesitan la buena acción de los rescatistas.

Hablamos de criaturas como burros o mulas, pues la historia de un asno adulto nos ha conmovido hasta el extremo.

Se trata de Leonardo, un asno de 8 años que tras vivir en las peores condiciones ahora tiene un nuevo hogar.

El équido se encontraba bajo el cuidado de unas personas en la ciudad de Girona, España, pero recibía el más injusto de los tratos.

Leonardo tenía como responsables a los dueños de un rancho que vivían en extrema pobreza y sólo lo utilizaba para el trabajo forzado, pero no se preocupaban ni por su salud y menos por su buena alimentación.

Nadie tenía consideración con la criatura. 

El indefenso burro les había servido durante los ocho años de su vida pero ya se le veía demacrado y agotado. La mala situación de sus dueños y la rudeza del trabajo lo tenían agotado.

Frente a su oscuro panorama, un grupo de vecinos decidió intervenir y se comunicaron con una fundación local para denunciar el caso. Aunque los dueños eran humildes, esto no los exoneraba del abuso y era necesario que el grupo interviniera para salvar a Leonardo.

Alguien debía ayudar a Leonardo.

Los rescatistas del  Santuario Gaia tomaron el caso y fueron hasta el rancho para salvar al burrito. Al llegar al lugar se conmovieron por la situación, pero lo que realmente movió las fibras más sensibles fue la tierna reacción de Leonardo al llegar la ayuda.

Parecía que entendía perfectamente que iban a salvarlo, pues con docilidad y obediencia el asno se dejó conducir. Aunque, no sin antes disfrutar de la comida y el agüita que habían llevado para él. 

Ya eran suficiente los años de explotación, era momento de ser feliz.

En el lugar, los rescatistas hicieron su diagnóstico y determinaron que Leonardo debía ir con ellos al santuario.

El burrito rebuznó de felicidad al ser liberado y, aunque debió recorrer un largo trayecto hasta el refugio, ahora está mucho mejor.

El animalito manifestó su emoción con tantos rebuznos.

“Ha hecho un largo viaje desde Sevilla hasta Girona, de más de 1000 km, pero este viaje tan agotador será para él, el comienzo de una nueva vida. Una vida que seguramente nunca ha imaginado, en la que será cuidado y amado como se merece, como se merecen todos los animales. Y él parece que lo sabe. Nada más llegar, en cuanto le hemos quitado la cabezada que llevaba y le hemos explicado que ya era libre, soltó un gran grito lleno de esperanza, que se ha oído por todo el Santuario”, escribieron los activistas de Santuario Gaia en su página web.

El burrito famélico y explotado ahora podrá comenzar una historia de superación, pues en su nuevo hogar se encargaran de velar por su bienestar y salud. Nadie más podrá explotarlo.

Ellos también merecen ser feliz, así que el hombre debería dejar de usarlos de esta manera. Comparte en tus redes la esperanzadora historia del burro Leonardo.