Misa no lograba ganar peso por nada en el mundo… hasta que descubrieron la alarmante razón

Cuando esta chica llamada Misa llegó al primer refugio de Nueva York que la acogió, estaba muy flaca y desnutrida. El personal del refugio asumió, como es normal, que con tiempo, cariño y buena alimentación esta dulce Pit-Bull mestiza lograría recuperarse hasta quedar perfectamente bien de salud. Ella también es sorda, lamentablemente, pero sin embargo una familia no vaciló al adoptarla y llevarla a que tuviese un nuevo hogar. 

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Desafortunadamente, seis meses después la regresaron al Animal Care Center of NYC (ACC), ya que por alguna desconocida razón, la chica no estaba mejorando: continuaba igual de delgada y desnutrida que el primer día. 

Harriet Zucker

Cuando regresó al refugio en el que se encontraba antes de que la familia se la llevara, pesaba exactamente lo mismo que cuando se fue: 11 kilogramos, es decir, muy poquito para el tamaño de un perro como Misa. El personal del refugio comenzó a preocuparse, resultaba un gran misterio para todos, y apenas se reinsertó en la vida cotidiana que allí llevaba, su salud empezó a empeorar.

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Algunos miembros del personal notaron que ya Misa no tenía iniciativa o interés alguno en jugar, y tampoco estaba comiendo. Además, tenía dificultades para hacer sus necesidades, parecía estarse desplomando poco a poco. Sabían que algo muy malo estaba pasando en su organismo, pero no tenían los recursos necesarios para atenderla como era debido en su caso, así que algunos voluntarios del Red Hook Dog Rescue fueron a buscarla. A pesar de no tener idea de qué le pasaba, harían lo posible por arreglar la situación.

Harriet Zucker

A pesar de lo enferma que estaba, Misa siempre fue dulce y gentil con cualquiera que interactuara con ella. Casi no podía moverse, pero era una chica muy amorosa, y los voluntarios del refugio deseaban con todo el corazón ayudarla a recuperarse para que su verdadera personalidad comenzara a florecer. Merecía disfrutar de la vida como cualquier otro perrito feliz. “Estaba muy enferma, así que su personalidad no se notaba casi”, dijo Harriet Zucker, de Red Hook Dog Rescue.

Harriet Zucker

La tuvieron que llevar de emergencia al veterinario, y allí los especialistas se dieron cuenta de que tenía un bloqueo en su intestino. Eso era lo que le causaba problemas para comer, ir al baño y ganar peso. Estaba muy débil debido a la enfermedad, por lo que practicarle una cirugía representaba un gran riesgo, pero no operarla significaba que perdería la vida… Por esa razón decidieron hacerle la intervención quirúrgica, a pesar de los peligros que corría la chica. Tenían que intentar retirarle aquello que le ocasionaba esa obstrucción.

Harriet Zucker

Cuando empezaron a operarla los médicos encontraron toneladas de cuerda… De alguna forma antes de que la adoptaran ingirió gran cantidad de alguna cuerda que no sabemos de dónde sacó, y nadie se dio cuenta de esto. La cuerda estuvo alojada en su estómago durante meses, causando estragos en su cuerpo y casi costándole la vida... Menos mal que le hicieron la intervención y comprendieron qué pasaba.

Harriet Zucker

La recuperación fue muy difícil, por un momento todos pensaron que Misa no lo lograría. Hasta que un día la chica desafió sus posibilidades y comenzó a mejorar. Poco a poco recuperó la energía, comenzó a aflorar su personalidad. En este momento se encuentra bajo cuidados en un orfanato para perritos, mejorando cada vez más. Ya hay una familia que está esperándola en casa, la adopción se llevará a cabo cuando la chica esté recuperada y con fuerzas para viajar. 

¡Buen viaje a tu nueva vida, Misa! Es una gran alegría su recuperación. Te invitamos a compartir la historia de esta chica con todos tus amigos.

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