La risa y los ángeles la ayudaron a bajar la montaña con un perro herido sobre sus hombros

Ser compasivo es estar presente y poner todo el corazón en nuestras acciones, sin esperarlo puede suceder lo extraordinario, como en esta cautivante historia.

Tia Maree Vargas, de 40 años, madre soltera de tres hijos y excursionista de la ciudad de Idaho Falls, Estados Unidos, demostró un increíble acto de heroísmo al sacar fuerzas de donde no tenía y llevar sobre sus hombros a un perro herido de aproximadamente 25 kilos por el sendero de una montaña para reunirlo con su familia.

Ese día, Vargas estaba realizando una caminata acompañada de su padre Ted Kasper, de 76 años, que aproximadamente a casi 2 kilómetros de distancia de la cima acordó quedarse a descansar y esperar a su hija para regresar juntos.

Después de alcanzar la cima de Table Rock a 3.000 metros cerca del Parque Nacional Grand Teton, caminando de regreso para encontrarse con su padre, Vargas vio a un gran Springer Spaniel inglés cojeando tratando de seguir a una familia que buscaba desesperadamente a su dueño, le preguntaron si era su perro.

Se fijó que la etiqueta en su cuello decía que se llamaba Boomer. Pronto se dio cuenta que estaba en mal estado, le era imposible valerse por su cuenta.

La familia tenía niños pequeños y pensó que sería más fácil para ella llevar al cachorro a un lugar seguro.

“Si fuera mi perro o mi hijo o alguien a quien amaba, me gustaría que alguien hiciera eso por mí”, dijo a los medios.

“No hay forma de que pudiera dejarlo allí y tener el corazón en paz”.

Los ojos de Boomer estaban hinchados e inyectados de sangre, en realidad todo su cuerpo estaba hinchado. Tenía cortes y rasguños en su vientre y en la cabeza. Estaba en muy mal estado, dijo Vargas.

Fue entonces que tomó la decisión por la que cambió todo. “Ok, Boomer, te ayudaré”.

Ignoraba que rescatarlo iba a ser el desafío más difícil de su vida. Al final no regresaría a casa sola.

“Recogí al perro, sentí la dificultad de inmediato. Nunca antes había sentido nada como eso. Tuve que arrastrarme debajo de él para levantarlo sobre mis hombros. Lo llevé hasta donde estaba mi padre”.

Kasper tomó algunas fotos cuando vio a su hija bajando por el sendero con un perro sobre sus hombros.

“Vargas recuerda que su papá se echó a reír y dijo: “¿No crees que esta caminata sea lo suficientemente difícil? ¿También tienes que llevar un perro?”.

“Mi papá me hace reír. Su sentido del humor me ayudó a seguir adelante. Es un gran hombre”.

Continuaron sin saber que las autoridades habían advertido a la gente que el paso estaba cerrado debido a la nieve y los escombros, por lo que no encontró a nadie que la ayudara a bajar a Boomer.

“Nos perdimos dos veces. No pudimos encontrar el rastro debido a la nieve y los árboles caídos que cubrían el camino, entonces empezó a llover. Le dolía mucho la cabeza y el cuello, las piernas le temblaban. Estaba al borde de las lágrimas pensando: Tengo que sacar a este perro, no quiero dejarlo morir”.

“Cuando quise renunciar fue cuando oré. Sentí algo inexplicable, fue como si alguien hubiera quitado el peso de mis hombros. La oración y las bromas de mi padre me dieron fuerzas. Pensé: “Estoy bien. Puedo hacer esto”. 

Obviamente Boomer tenía mucho dolor y hambre. Nos sentimos agradecidos de tener algo que darle. Mi papá le dio una buena porción de su sándwich y yo le di unas galletas.

Después de más de seis horas de caminata y 11 kilómetros lograron llegar, Vargas encontró una nota dejada por los dueños en un tablón de anuncios que decía:

“Perro perdido llamado Boomer, llama a este número”.

Estaban muy preocupados pensando que lo habían perdido para siempre. El día anterior habían ido juntos de excursión, Boomer se alejó y cayó por una grieta nevada de 30 metros) y rodó otros 60 metros más. Lo buscaron durante horas hasta el anochecer.

La familia quería mucho a Boomer, pero pronto se mudaría a Arizona y no podían llevarlo, tenían una persona interesada en adoptarlo, y cambiaron de opinión conmovidos por el acto de bondad de Vargas, tras tratar sus heridas le permitieron quedarse con Boomer.

Y ella no podría haber estado más feliz de recibirlo.

“No he tenido un perro en 15 años, pero Boomer ahora es como un hijo y 100% parte de nuestra familia. Ambos tuvimos un ángel de la guarda ese día”.

DailyMail / Facebook

El médico encontró que Boomer, de 4 años era muy afortunado: tenía en su mayoría golpes, magulladuras y rasguños debido a su gran caída, así como una articulación dislocada con ligamentos desgarrados en la pierna, es probable que necesite una cirugía, por lo pronto se recupera favorablemente.

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