Dulce perrita pasó 4 años encerrada en una perrera porque todos creían que era “mala”

Rose es una perrita que necesitaba que alguien creyera en ella tras pasarse 4 años encerrada en una perrera. Por suerte, en el año 2013 apareció en su vida la mujer que haría todo por ella. Se trataba de Glorianne Lagnese, quien adoptó a la perrita que en aquel momento pertenecía a unos amigos de ella.

Esto sucedió después de que los amigos de la mujer adoptaran a la perrita preocupados por ella, pues los perritos negros suelen tener más dificultad para encontrar una familia. Sin embargo, la perrita tuvo dificultades para adaptarse a los otros perros que ellos tenían en casa.

La pobre perrita llamada Rose iba de una casa a otro hasta que por fin encontró a su nueva mamá

perrita

Ahí fue cuando Lagnese se ofreció de niñera para la perrita, y al ver que en su hogar la perrita no tuvo problemas con los otros perros, finalmente sus amigos le ofrecieron la oportunidad de llevársela a su casa, no como niñera, sino como su nueva mamá.

La mujer la describe como una “perrita buena” que se la lleva bien con otros perros, gatos y niños. El único problema de la perrita es ser muy miedosa, y aunque ella la ha entrenado, el progreso ha sido lento pero seguro.

«Ella no tenía confianza en sí misma, algunas veces escuchaba un ruido en la casa y salía corriendo a esconderse».

Pero algo completamente inesperado estaba por suceder. En 2014 alguien entró a robar la casa de la mujer y en el proceso dejó escapar a todos los perros de la casa, incluyendo a Rose.

Cuando los vecinos intentaron agarrar a los perros, Rose se asustó y mordió a dos personas. Esto ocurrió en el condominio donde los vecinos la acorralaron para que no escapara, lo que la asustó mucho, pues todos eran extraños para ella.

Junto a los perros de su nueva mamá ella vivía en armonía

Nadie salió herido de gravedad, pero los vecinos llamaron a la policía y a control animal, quienes informaron a la mujer que la perrita debía pasar 10 días en el refugio como medida de seguridad.

«Yo les dije ‘Ok, aquí tienen a la perrita’, porque no sabía qué decir para que no se la llevaran. Seguí sus ordenes y ellos me dijeron que me la entregarían en 10 días», contó la mujer.

Nunca antes la perrita había mostrad conductas agresivas

Pasados los 10 días, en vez de entregarle a la perrita, el personal de la perrera le informó a Lagnese que tendrían que ponerla a dormir por que su conducta agresiva se había convertido en algo frecuente.

Por supuesto, la mujer estaba impactada y enojada. Rápidamente acudió a un abogado llamado Thom Page, quien trabaja para el Lexus Project, quienes se encargan de defender perros sentenciados a morir.

Lagnese quería mucho a su perrita como para dejarla abandonad en aquel momento

El caso se complicó y terminó en una corte federal. Lagnese seguía defendiendo su postura sobre la perrita, pues para ella la perrita siempre fue dulce y el castigo por haber mordido a unas personas no podía ser tan grave. Así que decidió luchar por su perrita.

Mientras los asuntos legales estaban siendo discutidos, la perrita pasó sus días en la perrera, sin una cama, juguetes o atención médica. Cuando su dueña iba a visitarla no podía ni siquiera acariciarla, lo único que podía hacer la perrita para divertirse era ponerse su bol de metal en la cabeza.

Durante mucho tiempo la pobre perrita Rose estuvo encerrada, sola, sin una cama ni juguetes

Lo más triste era que la perrita no entendía por qué estaba allí y por qué su dueña siempre se tenía que ir y dejarla. Así pasó el tiempo y, después de 4 años y medio, por fin Rose fue puesta en libertad.

Aunque Lagnese tuvo que renunciar a ser la dueña de la perrita como parte de la negociación para su puesta en libertad. Unos amigos de ella dueños del Furry Friends Foster and Rescue se están encargando de cuidar a la perrita y contrataron a Allen Szykula, una entrenadora perros profesional para que rehabilite al can.

Por suerte, todo el trabajo de su mamá rindió frutos y ahora Rose es libre nuevamente

En la actualidad, la perrita Rose tiene 7 años y se está adaptando de manera excepcional a su vida fuera de la perrera. Desde el primer día se ha mostrado muy cariñosa con su entrenadora y todas las personas del refugio.

A Rose aún le quedan varios meses de rehabilitación y entrenamiento por delante pero finalmente estará lista para ser puesta en adopción y Lagnese quiere asegurarse de que ella por fin consiga un hogar feliz en el cual pasar el resto de sus días.