Niños sufrían demasiado teniendo que testificar sobre duros traumas hasta que Titán apareció

El amor incondicional de un perro enriquece nuestras vidas y reconforta el alma.

La fatiga, el estrés, la tristeza, la soledad, la angustia y la depresión se van como por arte de magia cuando estamos cerca de este ser capaz de quedarse a nuestro lado sin pedírselo,  haciendo que un mal día sea más llevadero.

Es así como Titán, un Golden Retriever de cinco años, está cumpliendo una importante misión, al convertirse en el mejor aliado que tienen los niños que deben enfrentar el difícil momento de prestar declaración porque han sido víctimas o testigos de delitos, lo que supone, para ellos, tener que revivir la terrible experiencia de un hecho traumático de violencia, abuso o maltrato.

Se ha convertido en el compañero ideal de los chicos para sobrellevar de la mejor manera este proceso.

Es el primer perro de terapia de asistencia judicial en Argentina, que presta servicio en el Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires.

Yael Bendel, asesora general tutelar, contó que hace un año se inauguró la nueva Sala de Entrevistas Especializada (SEE), de acuerdo a las normas establecidas en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, la cual cuenta con el soporte tecnológico necesario para que los menores puedan rendir declaración sin cruzarse con los imputados o partes involucradas ni con los funcionarios judiciales. Sin embargo, la angustia de los chicos seguía siendo muy grande por el hecho de revivir una situación traumática.

Para buscar una solución a este problema dieron con el programa “Perros de Terapia para Asistencia Judicial”, que se ha implementado en países como Estados Unidos, Canadá, España, Francia y Chile.

“Queríamos que esa etapa previa a la declaración sea de juego, diversión, intercambio de cariño. Titán ha significado un gran cambio en la predisposición de los niños que van a dar su testimonio», aseguró Yael.

Titán o “Tití”, como le dicen todos cariñosamente ya estaba entrenado para esto, sostuvo la Asesora Pública Tutelar.

La mera presencia de Titán tiene “un gran efecto” en los niños, que se encuentran con la sorpresa de ver que los espera con su actitud amistosa.

Titán está siempre con Carlos Agudo, su instructor canino, que lo ha criado desde que nació y quien lo acompaña en cada encuentro con los niños.

 

“La primera vez que lo vimos en acción, lloramos”. Los niños piden quedarse un ratito más con él, incluso una nena dijo que lo mejor que le había pasado en todo este proceso había sido Titán.

 

El equipo de psicólogos que trabaja en el Ministerio expresó que la interacción de los niños con Titán antes de ingresar a la sala les hace “bajar el nivel de estrés” y “mejora la calidad del relato”.

Al salir se reencuentran con Titán “eso hace que rápidamente conecten con algo que les hace bien, y salgan del testimonio que acaban de dar.

Piensan incorporar al equipo otro compañero de raza Labradoodle, cuyo pelaje no genera alergias, para cuando Titán no pueda estar o por si hay algún chico alérgico.

 “Todas las políticas que sean para cuidar a los niños, sirven. Nuestra obligación como Ministerio Público es cuidar a los niños, y ellos llegan acá porque los vulneró un adulto», dijo Yael.

Sin duda Titán es un ejemplo de que nuestros peludos son los compañeros perfectos para cambiarnos el ánimo y superar los momentos más difíciles de la vida. Compártelo.

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