No tenían nada para comer pero tampoco el corazón para dejar atrás a su amado perro Sansón

Los refugios para mascotas están abarrotados de criaturitas que terminaron allí porque sus familias ya no podían mantenerlos. Quizás haya que agradecerles que los llevasen a ese lugar antes de dejarlos solos deambulando por las calles pero aún así los peluditos siempre terminan sufriendo por la separación. Por eso  hoy queremos contarte la historia de unos verdaderos padres, una pareja que se resistió a dar a su perro aunque no tuviesen para comer.

El nombre del afortunado perrito es Sansón, un Pit Bull que la pareja adoptó el día después de haberse casado.

Geovanna y Alex, los padres de Sansón viven en Santa Bárbara D’Oeste, en el interior de São Paulo (Brasil). Esta pareja de enamorados decidieron iniciar historia de amor con la compañía del perrito al que adoptaron como a un hijo.

“Sansón es mucho más que un perro para nosotros. ¡Es nuestro hijo de cuatro patas!”, dijo Geovanna.

La verdad es que lucen como una familia completamente feliz, sólo basta mirar la carita de Sansón.

Sólo 38 días después de la boda la familia estrenó su nuevo hogar que, aunque sin lujos, pensaron ir construyendo poco a poco con las ganancias de su nuevo negocio. La pareja vendió un gimnasio para invertir en la compra y ventas de autos, pero no les fue nada bien.

En pocos meses Alex y Geovanna perdieron el dinero obtenido por el gimnasio y, desempleado, los problemas económicos comenzaron a aparecer.

Después de vivir en una casa sin lujos pero cómoda, debieron mudarse a un espacio más pequeño para intentar sobrevivir ante la falta de dinero.

“Tuvimos que abandonar la casa y nos fuimos a vivir a una casa con 3 metros de altura del techo de brasiliti. Juro que por el calor que nos quedamos fuera hasta la noche. Además, tuvimos que vender todo lo que teníamos para pagar las cuentas».

En la nueva casa de la pareja sólo había un colchón en el suelo, unas sillas sobre las que dejaban la ropa y su fiel compañero Sansón.

Pese a las dificultades, los esposos no pensaron jamás en regalarlo. Habían salido de todas sus pertenencias pero Sansón no era una propiedad sino su hijo. Por fortuna, Geovanna pudo encontrar un trabajo y reunir para comprarse un modesto carro del año 98 pero cuando todo parecía mejorar algo más sucedió.

La mujer estacionó el automóvil afuera de su casa y al salir se lo habían llevado. Pese a que hizo la denuncia, el auto nunca apareció.

Durante los años de crisis, Alex y Geovanna comían alimentos muy sencillos que pagaban con la tarjeta de crédito y Sansón sólo comía arroz pues no podían pagar su comida para perro. Sin embargo, poco tiempo después las deudas comenzaron a crecer y los préstamos en las tarjetas se convirtieron en una bola de nieve, llegando al punto de no tener qué comer.

Pero en el momento de mayor crisis una alegría logró sacarlos de la oscuridad.

Geovanna obtuvo su título universitario y encontró un mejor trabajo, a partir de esto las cosas comenzaron a mejorar. En el 2017 lograron mudarse a un lugar más cómodo y compraron otro automóvil, esta vez un carro del año.

La pareja pudo superar sus problemas económicos y en el 2018 decidieron darle la bienvenida a otra integrante de la familia: Melita, otra perrita adoptada.

La pareja ha decidido relatar su historia para decirle al mundo que pese a todo ellos no pudieron dejarlo solo y con tal fin han creado una cuenta en Instagram, en la que nos deleitas a todos con las imágenes de Sansón. Este perrito les enseñó qué era la lealtad y los acompañó en todo momento, así que los papás se encuentran realmente agradecidos de haberlo adoptado.

Por favor comparte esta nota y ayúdanos a hacer posible la intención de esta pareja: que su historia sirva para crear consciencia en el mundo. ¡Aunque aprieten las dificultades no los abandones!

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