Operan al perrito que tenía una gran cicatriz en su cabeza tras ser usado como cenicero

Inexplicablemente, muchas personas no entienden que los animales son seres que sienten y padecen igual que los seres humanos. Blaze es un adorable amigo peludo que fue maltratado por su dueño, quien le causó quemaduras en su cabeza mientras lo usaba como un cenicero.

Este pequeño perrito, un Jack Russell de cuatro años, quedó marcado de por vida con las horribles cicatrices causadas por la crueldad de la cual fue víctima.

En su cabeza siempre llevará las marcas del dolor y el sufrimiento que recibió tras ser quemado con cigarros.

Afortunadamente, Blaze fue recibido por el Santuario de animales de Mid-Antrim en Irlanda del Norte, quienes le brindaron el amor y los cuidados necesarios para que este noble perrito superara la terrible experiencia de vida.

A pesar del sufrimiento que Blaze ha padecido, siempre mantuvo su entusiasmo por la vida, así lo confirmó Shelagh Gormley, de 31 años, y asistente de cuidado animal del centro.

Ella añadió que este amigo canino sufrió uno de los peores casos de abuso que ha visto en sus 16 años de carrera.

Añadió que la historia de Blaze era como la de Norman, un galgo cuyas orejas fueron cortadas, un gato que fue colocado sobre una hoguera y otro perrito que fue quemado tras ser colocado sobre una cocina.

Las cicatrices de este hermoso perrito están visibles en su cabeza como evidencia de que sobre Blaze fueron apagados repetidamente cigarros desde muy temprana edad.

Blaze fue sometido a una cirugía para operar una gran cicatriz en la parte superior de su cabeza y también fue castrado. Su recuperación fue satisfactoria para encontrar un nuevo hogar que fuera capaz de brindarle el amor y los cuidados que se merecía para ser feliz.

Shelagh aseguró que Blaze se ha mantenido como un perro amistoso y de confianza, a pesar del maltrato al que fue sometido durante años.

“Es un perro amante de la diversión que adora a las personas y siempre quiere tener la atención”.

A Blaze le encanta perseguir bolas de nieve, como cualquier Jack Russell.

Blaze fue adoptado, pero su nuevo dueño enfermó y se vio obligado a devolverlo a otra organización benéfica de animales.

Después fue adoptado por una familia que tenía un pequeño Terrier y la convivencia entre ambos resultó demasiada bulliciosa para los niños pequeños de la familia. ¡Qué tristeza!

El hogar perfecto para Blaze sería con miembros adolescentes dispuestos a cumplir con sus rutinas de paseo y caminatas.

¡Comparte la historia de este encantador perrito que ha sorprendido a todos con su carisma y fortaleza para superar las adversidades!

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