Pasó 8 años hambriento en una jaula y sin un nombre, para ellos era sólo un número

Un simple vistazo a la imagen de este perrito no basta para imaginar todo el daño que sufrió durante años. Pasó la mayor parte de su vida en una pequeña jaula de una perrera en donde no recibía comida ni atención de los humanos. A duras penas recibía lo necesario para seguir con vida, pero lo trataban de una manera inhumana que ni siquiera se dignaron a darle un nombre.

Charlie era conocido tan sólo como el perro 21344.

Para ellos, era un número más. Un escandaloso número sobre la triste realidad de los perritos de la calle. Parecía que estaba destinado a pasar toda su vida tras esas injustas rejas, pero los voluntarios de una fundación se apiadaron de él. En Howl of a Dog se especializan en rescatar a perritos ancianos o con estados de salud muy delicados.

En la perrera perforaron su oreja con una etiqueta en la que aparecía su número de identificación.

Estos son los peluditos que suelen ser rechazados por la mayoría de las personas, pero si hay alguien que tiene mucho amor para dar es un perrito que pensaba que todo estaba perdido. En cuando los empleados de esta Fundación escucharon la triste historia de este perrito decidieron llevarlo consigo.

Charlie vivió toda su vida en Rumania.

El perrito ya era adulto pero había recibido una alimentación tan pobre que realmente tenía el tamaño y el aspecto de un cachorro. A duras penas contaba con las fuerzas necesarias para subir a un automóvil en donde iría a comenzar su nueva vida.

Charlie tiene ocho años de edad.

Él no entendía lo que estaba sucediendo. A pesar de que había pasado tantos años sin recibir amor, trató a todos los que se cruzaron en su camino con muchísima dulzura. En cuanto vio un plato de comida no cabía en sí de felicidad. Comió con muchas ganas y agradeció con el mejor de los besos todos los cuidados que le estaban brindando.

Charlie no podía parar de rascarse y tenía toda su piel sumamente afectada por pulgas y garrapatas.

No fue un camino sencillo, pero se dedicaron a bañarlo y a brindarle la atención médica que tanto necesitaba. También recibió lo que tanto merecía: Un nombre. Charlie adora su nueva libertad y para él no hay nada mejor que correr por el césped e interactuar con otros animales.

Charlie se ha hecho amigo incluso de pequeños gatitos.

Celebramos el enorme cambio que pasó este perrito. Ha quedado completamente irreconocible y ahora sólo le queda esperar conocer el amor de la familia que tanto se merece.

Comparte esta historia para ayudar a Charlie y crear conciencia sobre todo el cariño de los perritos rescatados.

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