Una perrita gravemente enferma se niega a recibir ayuda sin salvar también a su mejor amigo

La vida en las calles no es para nada sencilla, pero la verdad existen casos de casos y hay algunas criaturas que saben cómo librar las calamidades a las que se exponen cada día, mientras que otras simplemente ya no dan para más.

Uno ejemplo de este último caso es el de una perrita que rescataron en las calles de Rumania con un doloroso y severo problema de piel.

El nombre de esta guerrera es Elsa te invitamos a conocer su historia.

Pese a tratarse de una cachorra, los problemas en la piel que presentaba la criatura eran extremos. Su cabello se había caído en diferentes partes del cuerpo y su piel reseca y enrojecida la torturaba cada día.

Para todos era evidente que necesitaba ayuda.

Esa ayuda llegó a Elsa de la mano del grupo Ray Animal Rescue, quienes fueron tras ella una vez recibieron la denuncia a través de una llamada telefónica. Alguien la había visto y la reportó con la esperanza de que la localizaran.

Por fortuna fue así y sus salvadores llegaron a tiempo.

El solo ver a Elsa era comprender su dolor, pues su cuerpo suplicaba auxilio a gritos. No obstante su espíritu era bastante diferente, la perrita resultó tan dulce y juguetona que no parecía tratarse de una cachorra abusada pero la indiferencia de la gente con ella había sido su peor castigo.

Ver a Elsa en esas condiciones era doloroso y aun así fue ignorada por años.

El corazón de Elsa es tan bueno que le dio una sorpresa a sus rescatistas. En el momento de sacarla del lugar la peluda se rehusó a acompañarlos (algo que desconcertó a estas personas, pues no parecía ser una perra que pusiese resistencia), pero en poco tiempo les mostró la causa de su renuencia.

Elsa no estaba sola.

Aunque era una perrita sin hogar, la pequeña tenía familia: un perro maltes también callejero que la acompañaba en su lucha por sobrevivir.

Si esas personas iban a ayudarla, Elsa no se iría a una mejor vida sin su amigo incondicional. De algún modo la peluda les puso un ultimátum, “si se la iban a llevar el maltes también se iba con ella”.

Ambos peludos fueron rescatados ese día.

Después de su chequeo, Elsa inició un tratamiento con antibióticos y pomadas para curar su tan lastimada piel. Por fortuna los días dieron paso a su recuperación y, al igual que su compañero de calle, logró dar con una familia que la adoptara.

Ahora esta perrita no solo esta sanita y dejó atrás sus problemas de piel, sino su pasado. Elsa tiene un hogar en el cual la miman mucho y hasta tiene una cuenta en Instagram, donde comparten todas sus aventuras. El espíritu juguetón de la perrita aún se conserva y su familia aprendió a amarla de inmediato.

Una vez más voluntarios transforman el sufrimiento en una nueva oportunidad y Elsa está viviendo su propio cuento de hadas. Comparte su historia y encanta al mundo con su transformación.