Perrita de hocico tamaño XL se convierte en la carterista del barrio más experta y adorable

Hoy recorreremos la historia de una perrita carterista y su largo hocico, que utiliza con un gran y dulce propósito. Ella ama las golosinas, por lo que aprovecha su alargada trompa para hacerse de ellas más fácilmente, extrayéndolas de los bolsillos de la gente.

Como toda una carterista profesional Tupelo sabe cómo escurrirse con el botín escondido en el hocico.

Hocico

El hocico de Tupelo es como pocos. Particularmente largo, lo usa cada vez que se le antoja un buen chocolate o cualquier dulce que ve mal parado. Como la escurridiza carterista en la que se ha convertido, lo toma y desparece del mapa en cuestión de microsegundos.

Hocico

Pero, no solo la perrita ama con pasión sus dulces favoritos, sino también los juguetes. No importa cómo sean, tan solo se dedica a jugar y a comer. Así se pasa la vida Tupelo, de raza borzoi, despreocupada y consentida por todos quienes se asombran con el tamaño y la habilidad con la que maneja su hocico.

Las imágenes de esta carterista de cuatro patas haciendo de las suyas han sido captadas en algunas fotos y videos bastante incriminatorios. Tupelo es una perrita capaz de conseguir fácilmente todos los bocadillos que le provoca comer, gracias a su larga e infalible arma.

Ella sabe lo que quiere, y siempre se sale con la suya.

Su madre humana, Allison Cannarsa, cuenta cómo fueron las primeras andanzas criminales de su amada peludita Tupelo. La carterista por escogencia y definición propias comenzó en este simpático “negocio” cuando tan solo era una mota de pelos.

Desde pequeña se dio cuenta de que su hocico de trompeta le daría una ventaja sobre las demás como ella. Además, es tan meticulosa que, desde entonces la perrita comenzó a estudiar los sitios donde su amada Allison guardaba estratégicamente sus dulces y confites.

Allison añadió que, para acabar con los robos furtivos de Tupelo, decidió dejar de llevar dulces a sus paseos juntas. Sin embargo, así como se propuso tomarlos de su casa, también dedujo que otros padres humanos de otros perros en el parque habrían podido empacar algo para darlo a sus mascotas.

A medida que mi perrita crecía y se iba haciendo más inteligente, dejé de llevar golosinas con nosotros. Sin embargo, ella ya sabía muy bien que otros dueños en el parque para perros, especialmente si tenían un cachorro, probablemente habían empacado bocadillos con ellos”, comentó Allison.

Entonces, gracias a su hocico, Tupelo desarrolló dicha estrategia digna de una carterista. El método de timo que ha desarrollado la traviesa es sumamente sencillo.

Cuando ya se siente el centro de todas las miradas, empieza la acción. La muy malvada comienza a investigar con su hocico cómplice de fechorías, como todo un sabueso, el área de los bolsillos de la gente.

Y es que, además de su largo hocico, la experta carterista tiene la altura perfecta para localizarlos y sacarlos sin hacer ruido. Ya sean dulces, pelotas u otros utensilios de su antojo, los desaparece como por arte de magia.

Si el dueño de un perro lleva una mochila y se arrodilla para jugar con él, Tupe no pierde la oportunidad para abrir la bolsa que este lleva sobre su espalda, para sacar lo que contenga”, añadió Allison.

 

Realmente, las andanzas ilegales de Tupelo no solo le permiten hurtar a placer juguetes y dulces de toda clase. La perrita tiene un agravante: ha sido capaz de robarse los corazones de todos quienes la conocen.

Los perros nos alegran la vida con sus locuras y sus juegos. A muchos de ellos tan solo les falta hablar. Por eso les somos incondicionales, pues hacen de nuestros días unos más felices, que quizás ningún otro animal sea capaz de igualar.