Perrito callejero se queda dormido en un cálido pesebre junto a María, José y el Niño Jesús

Un perrito callejero tiene el alma tan pura e inocente, que en estos días en los que el mundo se vuelve más empático y sensible en torno a la Navidad, es capaz de dibujar en nosotros una sonrisa permanente.

Hay momentos en la vida cuya sola experiencia nos conmueve hasta los huesos, escenas de ternura y humanidad existen en todas partes y nos muestran que, sin duda, la vida en convivencia con nuestros simpáticos y siempre sorprendentes compañeros del reino animal, vale la pena de ser vivida.

Mucho hemos hablado del problema de la sobrepoblación de perros de la calle, un tema de salud pública, que afecta a la gran mayoría de los países del mundo y que sigue en aumento a cifras preocupantes.

La historia de este perrito se desarrolla en las calles de Vibonese, en Italia, y resulta perfecta para estas fechas en las que vemos la representación del nacimiento del niño Jesús en todos lados, y por qué no, una tan auténtica como la que él representó.

Como el peludito no tenía un refugio a donde ir a guarecerse del frío inclemente del invierno, se durmió plácidamente sobre un pesebre junto al niño Jesús, María y José, como si fuera un representante más del nacimiento del Señor, junto a la mula, el buey y los tres Reyes Magos.

La escena fue tan tierna que los organizadores del pesebre, después de mirar al perrito en su sagrado relax, no se opusieron de ninguna manera a que el dulce animalito descansara un poco en un lugar tan significativo. Lejos de sacarlo, lo dejaron dormir a pata suelta.

“La Navidad es una muy buena época para dar y recibir, pero además para ser agradecidos. Este diminuto animalito buscó hasta que encontró este hermoso refugio al lado del Niño Dios, bien acompañado, con un techo y la temperatura adecuada. Mejor imposible”, declaró la mujer que tomó las imágenes.

El perrito callejero no pudo elegir mejor lugar cálido y amoroso para quedarse dormidito

perrito

Sencillamente, el animal se percató de que no había nadie en el sitio, a excepción de las figuras religiosas de madera y, ni corto ni perezoso se instaló a dormir muy cómodamente, causando con su acción tan natural, las risas de cientos de usuarios que han compartido las imágenes del perrito dormilón junto a María y José.

“Se ha vuelto viral en las redes sociales un episodio conmovedor ocurrido en el Vibonese, concretamente en Limbadi, donde una inusual ‘figura viva’ se unió al pesebre montado en la plaza. Al lado del niño Jesús, un perro evidentemente sin dueño”, reza el mensaje de la publicación.

No se sabe cuánto tiempo pernoctó el perrito en el lugar, o si solo lo visitó por un rato, se aburrió y se fue. Lo cierto es que ahora es famoso y muchas personas han coincidido en llamarlo, de ahora en adelante, el “perro sagrado”.

El instinto animal es una fuerza o facultad interior que obliga a todos los animales del reino a obrar sin resistencia y sin su consentimiento. Es la guía fiel y segura para la conservación del individuo y de la especie. 

El descanso es una parte fundamental para la conservación y buena salud de cualquier ser viviente; precisamente, fue el instinto de supervivencia y esa necesidad de una buena siesta, lo que ha hecho de este perrito una estrella de las redes sociales por su candor, su inocencia y su dulzura.

Y aunque ha robado de todos nosotros el corazón la escena, desearíamos no tener que escribir nunca más sobre un perrito en situación de la calle que pasa frío y hambre mientras nosotros estamos calentitos en familia celebrando la Navidad.

Que esta dulce historia de un perrito acurrucado en el pesebre nos recuerde que debemos cuidar y proteger a los animales donde quiera que vayamos. ¡Ellos no tienen maldad y confían plenamente en nosotros!

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