Los gusanos empezaban a comérselo y perdía las ganas de seguir luchando, pero apareció un ángel

En el mundo existen personas capaces de hacer todo por nuestros adorables peluditos, seres que se convierten en verdaderos ángeles para los animalitos más vulnerables.

Animal Aid es sin duda, uno de los grupos de rescate que siempre está en acción para ayudar la mayor cantidad de perritos que les sea posible. Ellos creen firmemente que cada vida vale y harán todo para salvar a un perrito incluso aunque las probabilidades de vida sean casi nulas.

Animal Aid rescata animales callejeros y les dan una segunda oportunidad de vivir.

Hace poco, su equipo de rescatistas se encontró con un perrito que estaba acurrucado y adolorido en el suelo. El perrito tenía una herida tan infectada, que literalmente se lo estaban comiendo vivo los gusanos. Los rescatistas notaron que alguien intentó ayudarlo porque tenía un polvo blanco sobre la herida, pero esa persona no apareció mientras le realizaban los primeros auxilios básicos.

Les ofrecen esterilización, castración y educación.

«Queríamos ayudarlo, pero él ni siquiera tenía fuerza para levantarse».

Finalmente, entendió que estaban ahí para ayudarlo. Entre algunos hombres lo recogieron y lo llevaron al santuario de Animal Aid, una vez que llegaron rápidamente trataron la herida y le dieron analgésicos para intentar calmar el dolor y algunos sedantes para que durmiera tranquilo. Al día siguiente, el equipo médico quitó todo el tejido infectado, vendaron las zonas más delicadas y continuaron con el tratamiento.

Muchos de los perritos que recatan requieren cuidado prolongado como el de nuestro protagonista.

Poco a poco, el perrito fue revelando su dulzura, empezó aceptar algunos abrazos de sus rescatistas y recibía todo tipo de comida. Fue solo cuestión de días para que aquel perrito moribundo se transformara en un peludito feliz y sonriente. Los rescatistas estaban tan sorprendidos, que inevitablemente se robó el corazón de todo el equipo que labora en Animal Aid.

Una recuperación lenta pero segura.

La transformación del perrito no solo era física, también lo fue emocional, ahora no dejaba de sonreír y jugar. El valiente perrito es tan tierno que lo comparan con un osito de peluche, lo han bautizado con el nombre de Teddy.

Su felicidad contagia a todos en el refugio.

Solo es cuestión de tiempo para encuentre un hogar para siempre, lo bueno, es que muchas personas se han mostrado interesadas en ofrecerles un verdadero hogar y llenar de amor incondicional a un perrito que no se dio por vencido.

Teddy ahora es un perrito feliz y agradecido.

Teddy nos ha demostrado que aunque pensemos que todo está perdido, siempre hay algo por hacer. Solo necesitamos la ayuda indicada para poder salir adelante. Gracias a Animal Aid Teddy y muchos otros perritos han tenido una segunda oportunidad.

Comparte la nota y enviemos bendiciones virtuales a todas las organizaciones que como Animal Aid dan todo por nuestros peluditos.

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