Perro lampiño sin ganas de vivir y con miedo a las personas, aprende a confiar en su nueva mamá

Llevar a un animalito en casa para que sea parte de la familia será siempre una gran decisión, pero los modos en los que esto ocurre definirán por completo el desenvolvimiento y adaptación entre esa nueva mascota y su familia humana.

Para nadie es un secreto que los perritos callejeros pueden demorar un poco antes de entrar en confianza pero lo que viene después de dar ese gran paso se traduce en una recompensa incaculable.

Así le sucedió a la mamá de Yukon, un perrito lampiño con una gran historia.

Este peludo mestizo fue rescatado por una mujer de gran corazón llamada Caitie, ella quedó totalmente conmovida por las condiciones en las cuales lo encontró. El animal vagaba sediento con una severa desnutrición y una grave enfermedad en su piel.

Así de dolorosa lucía la piel de este pequeño.

Pese a lo débil que podía parecer Yukon, como ella misma lo bautizó, tenía un corazón guerrero y para él su defensa era lo primero.

La criatura no era para nada violenta pero sí bastante desconfiada y temerosa, pasaron varias semanas antes de que Caitie se ganara su confianza.

El chico tenía miedo a los humanos por todo lo que vivió.

Una vez lo rescató, la mujer lo llevó a un veterinario para comenzar a tratar el evidente problema en su piel.

Yukon fue sometido a un fuerte tratamiento para restaurar parte de su pelaje y aún está en ese proceso. Algunas zonas son imposibles de recuperar y el animalito quedará lampiño pero nada de esto le importa a Catie.

Lo que hay fuera es lo de menos, más importante es la salud y bienestar de Yukon.

La mujer llevó a Yukon a su rancho texano, ella sabía que ese ambiente al aire libre le sería favorecedor para su recuperación. No sólo las lesiones físicas debían ser sanadas, sino las de su corazón y nada mejor para eso que respirar un poco de paz en la naturaleza.

El amor es sin duda la mejor medicina.

A medida que fueron pasando los días, el pelaje de Yukon creció y con él también su confianza.

El primer paso que dio este pequeño fue dejar que Catie lo acariciara, de ese modo descubrió que era una de las mejores sensaciones del mundo y que esa mujer que ahora era su madre sólo quería ayudarlo.

Yukon está completamente sano.

El caso de Yukon llegó a las manos adecuadas pues esta joven es una activista luchadora en pro de los derechos de los animales y ya ha rescatado a unos cuantos perritos, por ese motivo supo exactamente cómo proceder. 

Estos son algunos de los afortunados que han sido rescatados por Caitie.

Actualmente Yukon vive con dos hermanitos caninos más que también fueron rescatados y han pasado a formar parte definitiva de la familia.

También ha conocido a otros canes rescatados pero a los que se les ha podido reubicar en otros hogares amorosos. La transformación de este peludo es asombrosa y nada hubiese podido ser posible sin la colaboración de Catie.

La historia de Yukon demuestra que no hay imposibles para el amor, compártela y que su ejemplo y el de Catie ayude a inspirar a otros rescatistas ¡NO COMPRES, ADOPTA!

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