Su mascota es el primer perro considerado como «ser sintiente» para la justicia y teme perderlo

Un perro a cargo de una mujer que lo cuidó durante tres años, podría separarse de ella para siempre si un juez decide que debe regresar con quien lo dejó a su cargo. El caso conmociona a miles de personas.

Este año, habrá cambios representativos en la legislación de España a favor de los derechos de los animales: se prohibirá el uso de los animales en circos y también la venta de mascotas en tiendas. Asimismo, se prohibirá el sacrificio de animales sin causa justificada.

Recientemente, se aprobó una ley que contempla a los animales como seres sintientes, por lo que no podrán ser abandonados, hipotecados, maltratados o separados de uno de sus dueños en casa de se separen o divorcien.

La ley afecta tres normas, el Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, así como el anteproyecto de ley de bienestar animal, que esperan que sea aprobado en los próximos meses.

En caso de que una pareja se separe o se divorcie, se regulará la custodia compartida de los animales de compañía. El juez dictará medidas que pueden ser modificadas cuando lo requieran las necesidades de los hijos, y la de los animales de compañía.

El juez podrá establecer la participación de los cónyuges en los gastos del cuidado y manutención de los animales y también, decidir su destino en caso de que no se establezca un acuerdo entre los miembros de la ex pareja.

La justicia tomará en cuenta el interés de las partes involucradas en velar por la mascota y considerará en qué hogar estará garantizado su bienestar.

Los padres que hayan maltratado a animales o que los hayan amenazado de propinarles malos tratos podrían perder el derecho de compartir con sus hijos al separarse de su pareja.

El juez podría decidir que los padres no compartan los hijos en caso de separación cuando hayan amenazado o maltratado a un animal como forma de violencia vicaria o de género para manipular o afectar a su pareja o sus hijos.

Además, los perros serán considerados en los testamentos, los animales serán entregados a los herederos que los reclamen y si no es posible, serán entregados al órgano administrativo o centro que esté a cargo de la recogida de animales abandonados hasta que esté hecho el trámite de sucesión.

La administración podrá ceder al animal a un tercero si ningún sucesor quiere hacerse cargo.

Tuco es un perro mezcla de pitbull con pastor belga de 5 años que ha estrenado la ley de Bienestar Animal.

perro

El caso de este perro se convierte en el primero en ser juzgado siguiendo la nueva reforma del Código Civil que considera a los animales seres sintientes.

Alejandro Cofiño, dueño del perro, desde hace más de un año disputa en los tribunales la titularidad y custodia del perro con Oumaima Laadam, la persona que cuidó al animal en Asturias cuando él permaneció dos años fuera de España por motivos profesionales.

Él logró que un tribunal lo reconociera como propietario del perro en un proceso judicial por vía civil.

Actualmente la sentencia está recurrida, pero en espera del juicio y mientras tanto, Tuco sigue con Laabam. El abogado de Alejandro Cofiño, solicitó una medida cautelar para que el perro puede retornar a la custodia de él hasta el día del juicio.

Inicialmente, su medida fue concedida, pero después, el juzgado número 11 de Oviedo, del que Susana Fernández de la Parra es titular, desestimó la petición en un auto que ha marcado un hito en el país.

En el auto, catalogado como “histórico”, se establece que el perro es un ser sintiente y que debe prevalecer su bienestar, que está garantizado con la mujer que durante los últimos años se ha hecho cargo de él.

“Si me lo quitan, sería como si me arrancaran los riñones”, dijo Oumaima Laadam, quien durante los años que ha cuidado al perro ha establecido un vínculo muy especial con él.

“Ha sido un puntazo, estábamos desesperados. Cuando me dijeron que había pedido la cautelar y que tenía 10 días para entregar al perro, fue como si me quitaran los riñones en plena calle”, dijo Oumaima Laadam.

Ella asegura que Tuco es su bebé, su fiel compañero. “Es mi bebé, va conmigo a todas partes”.

Alejandro Cofiño, relató que en verano de 2018 dejó a Tuco a cargo de Oumaima Laadam. “Era mi mejor amiga, fui ingenuo”.

Mientras que ella relató: “Alejandro era el amigo de una amiga, apenas lo conocía. Una noche de fiesta iba preguntando por los bares quién se quería quedar con el perro porque se iba de Erasmus a México, y por mediación de esa amiga yo acepté”.

Hay diferencias en el testimonio de ambos y en la relación que decían tener en el momento en el que ella pasó a hacerse cargo del perro.

Durante cinco años, Alejandro estuvo radicado en México y regresó brevemente a Asturias, donde permaneció dos meses antes de regresar al país latinoamericano al que se marchó a estudiar.

“Estaba pendiente de un proyecto laboral, me salió y regresé. Pero esos dos meses, el perro volvió conmigo y se quedó conmigo, y volvió con ella solamente cuando me fui”, explicó Alejandro.

Pero para Oumaima Laadam, este testimonio es incongruente, ella asegura que él no se preocupó por el perro durante los dos meses que estuvo en España.

“Se enamoró de una chica y volvió para estar con ella. En esos dos meses no se preocupó por el perro. Lo vio dos veces y las dos estuve yo con él, porque no me fiaba de alguien que dejaba a Tuco con el primero que pasaba”, dijo Oumaima Laadam.

Alejandro Cofiño regresó a México y esa estancia en esa oportunidad fue de un año y medio, arribó en España en diciembre de 2020.

Cuando retornó a España, Alejandro reclamó al perro y Oumaima Laadam se negó a dárselo.

“Me dijo que se aburría, porque la pandemia lo había cambiado todo, y que quería recuperar su vida”, dijo la mujer, quien reclamó que durante el segundo viaje en el que Alejandro estuvo en México no cumplió con enviarle los alimentos al perro.

Ante esto, Alejandro alegó: “Mandaba siempre los alimentos y ella empezó a rechazar los envíos. Después, al volver, me dijo que había cambiado la titularidad del perro. No entiendo cómo un veterinario pudo aceptar eso”.

Actualmente Tuco está con Oumaima Laadam, quien asegura que luchará hasta el final por el perro que desde hace tres y años medio dice que es parte de su familia.

“Esto no ha terminado, pero esperemos que este auto siente un precedente y que se entienda que Tuco es un ser vivo, y no una cosa.

A efectos sanitarios, alimenticios, de cariño y de todo, fui yo la que se encargó del perro todos estos años. Pasó conmigo el confinamiento, solos él y yo en una casa”, agregó ella.

Será la Audiencia Provincial de Asturias quien decida sobre el destino de este perro que estrenó la ley de Bienestar Animal y cuyo caso genera conmoción en el país que sigue espera la resolución del juez.

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