Pide ayuda para llevar a su perrita enferma hasta la orilla del mar y un taxista la hace llorar

Reema es una hermosa perrita que ha llevado una vida de viajes y alegrías. Junto a sus dueños, la Golden pudo viajar a España, Bélgica y Portugal. Lamentablemente, comenzó a sufrir algunos problemas de salud y su familia decidió que era hora de descansar y llevar una vida más tranquila.

Reema acaba de cumplir 10 años de edad.

Suzanne Clark, la mamá de Reema, comenzó a notar que la energía de su perrita no era la misma de siempre y después de una visita al veterinario comprobaron que estaba sufriendo una serie de problemas en su columna vertebral. Los veterinarios realizaron una serie de pruebas y lograron dar con el diagnóstico.

Reema y su familia viven en Yorkshire, Inglaterra.

Se trata de algo completamente normal con la edad de la perrita y no afectará gravemente su salud. La única medida que deben tomar sus dueños es asegurarse de que los paseos sean mucho más cortos, ya que Reema no puede realizar tanta actividad física como antes. Esto significó un profundo cambio en su vida: El lugar favorito de la hermosa perrita era la playa y ya no podía caminar hasta allá como tanto le gustaba.

“Era muy duro no lograr llevarla al lugar en donde siempre ha sido más feliz. Se veía que estaba triste y que extrañaba la playa”, dijo Suzanne.

Afortunadamente, Suzanne es una dueña muy amorosa y decidió buscar ayuda. No contaba con un auto para poder llevar a Reema hasta su lugar favorito pero hizo una publicación en las redes explicando su situación. En cuestión de horas un dedicado taxista ofreció sus servicios completamente gratis y lograron brindarle a Reema la oportunidad de volver a disfrutar del mar.

“Algunas personas se niegan a dejar que los perros suban a sus autos. Yo no lo veo así. Para mí son otro miembro más de la familia”, dijo Paul Brown, el amable taxista.

Una vez que llevaron a la dulce Reema nuevamente a la playa su mirada se iluminó. Lo mejor de todo es que Paul se ofreció a ayudarla cada vez que fuese necesario y acordaron llevarla a la playa al menos una vez a la semana. Los perritos mayores necesitan algo de cuidados extras y mucho más amor.

La playa queda a un kilómetro y media de la casa de Suzanne.

Muchas familias prefieren simplemente deshacerse de ellos para evitar lidiar con las enfermedades, pero Suzanne y Paul han demostrado que cualquier esfuerzo para ayudar a un peludito vale la pena.

Esperamos que esta hermosa perrita disfrute al máximo de sus paseos a la playa. Comparte esta nota para crear conciencia sobre todo el amor que merecen los peluditos mayores.

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