Pit Bull traumatizado por ser constantemente apedreado por unos niños, sólo quería ser amado

Cuando un perro queda a merced del peligro de las calles, no solo corre el riesgo de exponerse a peleas con otros animales o de sufrir algún accidente que pueda atentar contra su vida. También está a merced de los malos tratos humanos.

Por desgracia, la crueldad para con los animales no discrimina sexo, ni edad y un perrito llamado Buddha lo sabe de sobre, porque lo experimentó en carne propia.

Buddha esperaba un poco de ayuda junto a estos contenedores

Buddha es un pit bull que vivía en un vecindario de los Estados Unidos, caracterizado por lotes de terreno.

A pesar de la apariencia de Buddha, que como buen perro de su raza podría parecer un poco amenazante, este pit bull estaba lleno de amor y solo era necesario ver sus ojos colmados de dulzura para comprenderlo.

Sin embargo, hay personas incapaces de ver un poco más allá. Hay personas que en su egoísmo, están imposibilitadas para sentir empatía por nadie, mucho menos un animalito.

Movidas por su maldad y por su crueldad, estas personas están convencidas de que poseen el derecho de pasar por encima de estos animalitos vulnerables, haciendo más difícil su permanencia en la calle.

Buddha solo quería recibir un poco de afecto. Solo recibió malos tratos

Aunque parezca mentira, los principales enemigos de Buddha eran los niños del vecindario. Así es, amedentraron al pobre perro arrojándole piedras y otros objetos contundentes, al punto de que el pit bull tenía tanto miedo, que no podía salir de su escondite, detrás de unos contenedores de basura.

Por suerte para Buddha, no todas las personas de este vecindario eran crueles. Una de las vecinas decidió ponerse en contacto de inmediato con los expertos de Hope For Paws, sabía que la vida del perrito estaba amenazada en esa comunidad y había que actuar antes de que ocurriera un hecho que lamentar.

Pronto se dieron cuenta de que su mirada transmitía dulzura y nobleza

Los rescatistas de Hope For Paws no se hicieron de rogar y fueron en busca de Buddha lo antes posible. Lo que encontraron fue a un perrito lleno de temor, incapaz de salir de su rincón, pues sabía que de otra forma sería lastimado.

A los rescatistas le tomó algo de trabajo ganarse la confianza de Buddha, pero sabes de sobra que ningún perro se puede resistir a una deliciosa hamburguesa, así que este pit bull de corazón de oro no fue la excepción.

Pudieron llevárselo de ese vecindario hostil y ofrecerle la alternativa de tener la vida que tanto merecía.

Buddha, el pit bull, solo quería un poco de amor, ¡y estaba en vías de encontrarlo! Pronto se dieron cuenta de que detrás de su máscara de perro asustadizo, estaba realmente un ser dispuesto a dar todo su amor.

Lejos de ese lugar que tanto le aterraba, Buddha comenzó a mostrar su afecto y agradecimiento

Ahora Buddha va en vías de hallar a una familia que lo adore. Ha sido un perro más de las calles que muy pronto alcanzará su sueño de felicidad y su historia merece ser compartida.

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